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Nada de lo humano me es ajeno

El Muro de hierro

 Publicado por Historiadora Histérica en Actualidad, Internacional, Política

Hace un par de madrugadas, entrando en casa después de una comida, merienda, cena y after&after de Navidad, mi madre me esperaba agazapada en la oscuridad, casi total de no haber sido por la pantalla del ordenador. Apenas me dejó quitarme el abrigo, cuando indignada lamentaba lo que estaba pasando en Gaza. “¿Sabes algo?” me preguntó. Todavía embriagada por el festival de luces, dulces y alguna que otra bebida espirituosa, la pregunta me pareció un poco extemporánea. Le contesté: “pues estará pasando lo de siempre, anda que… ni que yo fuera Henrique Çymerman (el corresponsal de Antena 3 que tiene un acento rarrro)”. Cansada y sin ganas de amargarme pensando en la tragedia de unos y otros (a decir verdad, de unos más que de otros) me fui a dormir.

Aunque no me equivoqué en mi respuesta, “siempre pasa lo mismo”, no me imaginaba la envergadura de las operaciones militares que Israel está realizando sobre Gaza. Estoy asistiendo perpleja a la impunidad con la que Israel lleva a la práctica, por enésima vez, la “doctrina del muro de hierro”: las negociaciones y/o presiones sobre los palestinos deben sostenerse desde una posición de fuerza militar. Mientras la grandilocuencia de un Obama, es verdad aún electo, se queda muda. Quizás tampoco desee amargar sus vacaciones en Hawaii.  Quién sabe pero sería un buen momento para saber en qué se traduce el cambio en la política exterior estadounidense a partir de una opinión sobre un hecho concreto. En cualquier caso, la administración Bush exige a Hamas un alto el fuego. Desde luego, no por más previsble, puede dejar indiferente a nadie.

A quienes les interese lo que ocurre en Oriente Próximo, me gustaría recomendar un libro del profesor israelí Avi Shlaim. Un libro excelente que, desde aquí, debo agradecer a Manuel Chaves y a mi madre, cuya intervención fue decisiva para que el Presidente de la Junta de Andalucía me lo regalara (esto os lo cuento otro día).

Shlaim es uno de los estudiosos más equilibrados y lúcidos sobre la cuestión árabe-sionista, que no acude al recurso fácil del víctimismo maniqueo ni a asideros de legitimidad que valgan. En El muro de hierro. Israel y el mundo árabe (Granada: Almed, 2003), estudia pormenorizadamente la política de Israel hacia sus vecinos en los primeros cincuenta años de su existencia como Estado, desde 1948 a 1998. Una política que habría oscilado como un péndulo sobre “la doctrina del muro de hierro”. Una doctrina, según Shlaim, convertida en el eje central de la política de Israel, bajo la falacia del principio “paz por territorios”. Shlaim sitúa las acciones militares y políticas de Israel bajo su rigurosa mirada, tomando nota de que, como ha ocurrido con tanta frecuencia en los últimos diez años, la situación en Oriente Próximo “es rehén de los caprichos de las políticas internas israelíes”. Habría que preguntarse más por la profunda crisis que atraviesa la clase política israelí  que por los cohetes Qassam.

Israel no tiene política exterior, sólo políticas interiores” Henry Kissinger

29/12/2008, 20:10 | Comentarios & Trackbacks (2) | Permalink


El Gatopardo cumple cincuenta años

 Publicado por Historiadora Histérica en Cine, Internacional, Política

Últimamente no suelo prestar mucha atención a la rabiosa actualidad. Pero hoy aprovechando el descanso dominical, mientras embebía un libro sobre los principales genios del Renacimiento italiano, dejé por un instante de contemplar El amor Sacro y Profano de Tiziano para concentrarme en una noticia del telegiornale (telediario) de la RAI que se escuchaba de fondo: se cumplían cincuenta años de la publicación de la espléndida novela de Giuseppe Tomasi Lampedusa. El Gatopardo cumple medio siglo.

Recuerdo haber visto la película en varias sesiones de una clase de pensamiento político, claro está, del XIX. Aunque en la Universidad iba a aquellas sesiones cinematográficas un poco por rellenar el expediente, en aquella ocasión no me arrepentí. La representación tan sugerente de esos dos mundos paradójicos e inalienables, más allá de la ideología, que encarnaban el jovencísimo Alain Delon (Tancredi Falconieri) y el bigotudo anciano Burt Lancaster ( el príncipe don Fabrizio Salina) en la Italia del trasformismo me hicieron pensar. Fueron un tiempo y una sociedad complejos, vibrantes, llenos de matices, en definitiva de contradicciones, que constituyen una referencia a la hora de entender el liberalismo oligárquico en el XIX, que se mantuvo hasta el siglo XX en la Europa del Sur.

El caso es que me sentía casi  en la “obligación” de escribir sobre la Victoria estelar de Obama, digna con toda su parafernalia, de uno de los mejores estrenos cinematográficos de la temporada. Y fiel a mi estilo de perderme por los cerros de Úbeda, antes de cruzar el charco me apetecía pasearme por Palermo. Qué queréis que os diga, a mí Obama no me despierta pasiones. Ni siquiera desde la época en que la chica Obama (aquélla de la camiseta ajustada que se contoneaba a ritmo de Hip Hop) le dio su primer impulso mediático en el Youtube. Tampoco con sus discursos salvíficos ya como presidente del coloso americano. Me suena a anuncio. Desde luego, hay que reconocer que ya ha hecho bastante por la imagen en el exterior de su país (aunque no parece algo muy difícil, Bush había puesto el umbral muy, pero que muy bajo). Sin duda es un hombre con suerte, atractivo y capaz de vender un proyecto ilusionante. El temor de la familia Kennedy a que se consolidara otra saga  familiar, los Clinton, con el mismo ascendiente sobre el partido demócrata, le ha ayudado mucho. No obstante, como político profesional (que conviene recordar que lo es) a Obama no se le pueden poner pegas. Veremos como gobernante. Casos como los del propio JFK o Carter podrían ser precedentes en cuanto a la montaña rusa que forman expectativa y decepción. 

Sólo cabría esperar que Obama no pasase a la historia  exclusivamente por ser el primer presidente negro de los EEUU (después de que Powell o Rice hayan desempeñado puestos muy importantes en el segundo escalafón de la cadena de mando, tamaña hazaña racial se antojaría de menor relevancia). En fin, que no puedo dejar de preguntarme si Obama sólo esconde en la manga el as del gatopardismo: “¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”. “…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está” (El Gatopardo).

Perdonadme la frivolidad pero aunque corran malos tiempos para un Woody Allen, en clara decadencia creativa, me inspira más que Obama.

 ”Hay momentos en que la audacia es prudencia” Clarence S. Darrow

 

23/11/2008, 21:53 | Comentarios & Trackbacks (2) | Permalink


La "Marcha verde" de Putin sobre Osetia del Sur.

 Publicado por Historiadora Histérica en Actualidad, Internacional, Política

Este Sábado en casa, con el estómago un poco revuelto (no seáis malpensados, debido a una indigestión por una cena copiosa), escuchaba la radio (Onda Cero puestos a dar detalles) y empecé a reflexionar sobre el punto candente de actualidad internacional. ¿Qué pasa con la autodeterminación de Osetia del Sur? Y no sé por qué se me vino a la mente la imagen ya famosa de Hassan II como abanderado de la “Marcha verde” en el Sahara en octubre de 1975. ¿Será por mi condición de española esa inevitable solidaridad con Georgia? Al fin y al cabo, nosotros ya hemos sufrido a más de un pescador ganador en río revuelto. Además resulta difícil sustraerse de la empatía con el más débil que, en este caso, paradójicamente tiene detrás al más fuerte, Estados Unidos. No obstante, la Rusia de Putin cae antipática y existen razones objetivas para ello. Precisamente estaba en Londres de estancia de investigación cuando lo del Caso Livitnenko. Soltando uranio fuera de Chernobil, Rusia va por muy mal pero que muy mal camino. Así no se hacen amigos. Yo llegué a temer que en los restaurantes de tres al cuarto que frecuentaba por entonces (bueno, el Silver Cross cerca de Trafalgar Square se salva) los saleros realmente contuviesen polvos chernobileros. Así no había quien degustara uno de los platos insignes de la gran tradición gastronómica británica, los fish and chips.

Volviendo sobre el tema Osetia, lo cierto es que ha estado muy presente en los blogs desde el inicio de la crisis. Como resumen podríamos remitir a Ignacio Escolar en “El derecho de autodeterminación según convenga“. Entre los análisis para entender la reciente guerra en el Cáucaso, Escolar nos remite a. Thierry Maliniak, en El País: Kosovo, sí; Osetia del Sur, no. y a Carlos Taibo, en Público: Osetia del sur, sin asideros. Ambos autores plantean la misma pregunta: por qué los países que apoyaron la indepedencia de Kosovo ahora consideran sacrosantas las fronteas de Osetia. Y viceversa. En mi opinión, al final siempre es la misma cantinela: las responsabilidades y el petróleo. Los combates en la República separatista de Osetia del Sur encerrarían un serio peligro para Europa: que se dañe o destruya el estratégico oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (BTC), que se extiende desde el Caspio en Azerbaiyán hasta la costa turca en el Mediterráneo. El BTC es el segundo oleoducto más largo del mundo. La verdad es que lo del petróleo en estos tiempos difíciles no es una broma. Sólo espero que no lleguemos a los umbrales dickensianos.

Sin embargo yo haría una llamada de atención sobre otras cuestiones que no han sido traídas tanto al caso. Por ejemplo, qué decir del papel de Estados Unidos y de la ONU. Al hilo de la estampa del reivindicativo Hassan, este escenario en el Cáucaso nos recuerda a tiempos pasados, a una nueva guerra interpuesta típica de la Guerra Fría. Desde luego, los tiempos y las circunstancias han cambiado mucho, pero los protagonistas no. Son los mismos. Unos Estados Unidos aquejados de un complejo de hiperpotencia desde 1991, en los últimos tiempos achicado por la amenaza del terrorismo islamista, y una Rusia que quiere ser lo que siempre quiso ser, siguiendo las líneas maestras del expansionismo zarista, heredado por la URSS y vigente hoy en día en el Kremlim. ¿Podría estar en juego un equilibro de poderes? Hay cosas que no cambian tanto.

Algo ha de cambiar para que todo permanezca igualEl Gatopardo

11/08/2008, 22:14 | Comentarios & Trackbacks (1) | Permalink