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Nada de lo humano me es ajeno

Slumdog… millonaire?

 Publicado por Historiadora Histérica en Actualidad, Cine, Personal

Perro callejero millonario, esa es la traducción al español de Slumdog millonaire. Una película que “esencialmente conmueve, entretiene y deja una sonrisa al final”. Pero ¿por qué eso la devalúa de cara a los sesudos críticos?

 No era mi preferida entre las cinco candidatas a mejor película. Como siempre, mis gustos van por otros derroteros que los transitados por los miembros de la Academia americana. Yo le habría dado el galardón como mejor película a the Reader; y a Gus Van Sant, la mejor dirección por Mi nombre es Harvey Milk. Respecto a El curioso caso de Benjamin Button, qué queréis que os diga –salvo la historia, original del gran F. Scott Fitzgerald- demasiado hollywoodiense para mi gusto. Eso sí, totalmente de acuerdo con el oscar a mejores efectos especiales.

Sin embargo, aún no salgo de mi asombro por las críticas malevolentes hacia la película de Danny Boyle que he escuchado esta mañana en la radio, concretamente mientras me cepillaba los dientes. ¿Pasteloso, inverosímil, ritmo inadecuado, planos cortos…? No voy a discutir los aspectos técnicos, sería una temeridad por mi parte. Pero las críticas que tienen que ver con la historia y el enfoque de la película me parecen muy injustas. El trasfondo de la película, lejos de rosa, me parece negro, muy negro. Es un relato, al mejor estilo dickensiano, de la infancia en Bombay. Conflictos entre musulmanes e hindúes, la vida en vertederos sin horizontes, las mafias de explotación sexual y económica infantil..etc, demasiado dolor, demasiada realidad para resultar verosímil. En definitiva, asistimos a la animalización del ser humano por el medio.

Sin embargo, esas imágenes tan devastadoramente reales en los suburbios, captadas por las tan criticadas pequeñas cámaras digitales, no se han puesto al servicio de lo fácil. El determinismo no se apodera de la historia, ni tan siquiera de la vida. Siempre hay una opción. El concurso ¿Quién quiere ser millonario? es sólo un original hilo del que tirar de la madeja para desentrañar una historia de sufrimiento y de esperanza. De hecho, para quienes hemos visto la película, el protagonista, Jamal Malik, ya es un triunfador antes de responder a la última pregunta. Si se convierte o no en millonario tan sólo es una anécdota, es irrelevante.

¿Inverosímil cuento de hadas? La noche pasada hemos asistido a la constatación de que los sueños también pueden ser reales. Si no, que se lo digan a la hija de una peluquera de Alcobendas de ¿discutible talento?

Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción“. Samuel Johnson

23/02/2009, 22:39 | Comentarios & Trackbacks (2) | Permalink


El Muro de hierro

 Publicado por Historiadora Histérica en Actualidad, Internacional, Política

Hace un par de madrugadas, entrando en casa después de una comida, merienda, cena y after&after de Navidad, mi madre me esperaba agazapada en la oscuridad, casi total de no haber sido por la pantalla del ordenador. Apenas me dejó quitarme el abrigo, cuando indignada lamentaba lo que estaba pasando en Gaza. “¿Sabes algo?” me preguntó. Todavía embriagada por el festival de luces, dulces y alguna que otra bebida espirituosa, la pregunta me pareció un poco extemporánea. Le contesté: “pues estará pasando lo de siempre, anda que… ni que yo fuera Henrique Çymerman (el corresponsal de Antena 3 que tiene un acento rarrro)”. Cansada y sin ganas de amargarme pensando en la tragedia de unos y otros (a decir verdad, de unos más que de otros) me fui a dormir.

Aunque no me equivoqué en mi respuesta, “siempre pasa lo mismo”, no me imaginaba la envergadura de las operaciones militares que Israel está realizando sobre Gaza. Estoy asistiendo perpleja a la impunidad con la que Israel lleva a la práctica, por enésima vez, la “doctrina del muro de hierro”: las negociaciones y/o presiones sobre los palestinos deben sostenerse desde una posición de fuerza militar. Mientras la grandilocuencia de un Obama, es verdad aún electo, se queda muda. Quizás tampoco desee amargar sus vacaciones en Hawaii.  Quién sabe pero sería un buen momento para saber en qué se traduce el cambio en la política exterior estadounidense a partir de una opinión sobre un hecho concreto. En cualquier caso, la administración Bush exige a Hamas un alto el fuego. Desde luego, no por más previsble, puede dejar indiferente a nadie.

A quienes les interese lo que ocurre en Oriente Próximo, me gustaría recomendar un libro del profesor israelí Avi Shlaim. Un libro excelente que, desde aquí, debo agradecer a Manuel Chaves y a mi madre, cuya intervención fue decisiva para que el Presidente de la Junta de Andalucía me lo regalara (esto os lo cuento otro día).

Shlaim es uno de los estudiosos más equilibrados y lúcidos sobre la cuestión árabe-sionista, que no acude al recurso fácil del víctimismo maniqueo ni a asideros de legitimidad que valgan. En El muro de hierro. Israel y el mundo árabe (Granada: Almed, 2003), estudia pormenorizadamente la política de Israel hacia sus vecinos en los primeros cincuenta años de su existencia como Estado, desde 1948 a 1998. Una política que habría oscilado como un péndulo sobre “la doctrina del muro de hierro”. Una doctrina, según Shlaim, convertida en el eje central de la política de Israel, bajo la falacia del principio “paz por territorios”. Shlaim sitúa las acciones militares y políticas de Israel bajo su rigurosa mirada, tomando nota de que, como ha ocurrido con tanta frecuencia en los últimos diez años, la situación en Oriente Próximo “es rehén de los caprichos de las políticas internas israelíes”. Habría que preguntarse más por la profunda crisis que atraviesa la clase política israelí  que por los cohetes Qassam.

Israel no tiene política exterior, sólo políticas interiores” Henry Kissinger

29/12/2008, 20:10 | Comentarios & Trackbacks (2) | Permalink


Luces de Navidad en Berlín

 Publicado por Historiadora Histérica en Historia, Internacional, Personal, Viajes

En conversaciones recientes con amigos que habían visitado Berlín en la última década, el calificativo unánime para la ciudad era “sorprendente”. Y lo cierto es que, a pesar de estar prevenida y de las expectativas, Berlín me ha sorprendido. Aunque quizás, yo cambiaría el adjetivo por otro, que no se aleja demasiado de la misma idea, pero que refleja más mi experiencia:”impactante”.

En los días previos al viaje, no podía dejar de pensar que -a la vuelta de la esquina- me aguardaba una cita con la historia europea y mundial del siglo XX. Recorrería uno de los escenarios más visibles del “telón de acero”. Una expresión que, casi 15 años antes de su plasmación física en Berlín en 1961, Winston Churchill haría popular. La imagen de los berlineses orientales aquella fría noche de noviembre de 1989, cruzando la puerta de Brandenburgo, abrazándose a sus homólogos occidentales, me sacudía la memoria y las emociones. En pocas horas estaría allí, in situ, paseando por un icono sentimental de la historia del siglo XX.

Han pasado casi veinte años desde aquello. Y debo decir que me he encontrado con un titánico Fénix renacido de sus cenizas. La línea sobre el pavimento que testimonia el trazado de ese ominoso muro, que privaba de libertad a orientales y sitiaba a occidentales, parece diluirse en la vida de un Berlín poderoso, tenaz, dinámico y moderno. En definitiva, muy nuevo. Fragmentos del muro a lo largo del trazado, con un kilómetro y medio, aún en su ubicación original en East Side Gallery, el Checkpoint Charlie o los monumentos a los caídos soviéticos, en Tiergarten o Treptower park se han convertido en atractivos turísticos de una ciudad, que para mí es mucho más que eso. No quiero decir con esto que las profundas y espeluznantes cicatrices del nazismo y la Guerra Fría hayan cicatrizado (no soy quién, ni desde luego estoy capacitada para ello). Ciertamente Berlín ofrece la oportunidad de explorar su lado más sombrío, un recorrido por los cuarteles generales de la Gestapo y de la Stasi respectivamente constituyen dos claros ejemplos. Basta sólo con internarse en el laberinto de bloques de hormigón, que forma el Monumento a los judíos caídos en Europa, para sentir el desgarro ajeno. 

Sin embargo, dejando atrás la melancolía, en este viaje han dominado las luces. La tradición alemana, particularmente berlinesa, de la feria de Navidad ha tenido mucho que ver. No esperaba visitar una ciudad tomada literalmente por el bullicio, el vino caliente con azúcar y especias,  algodones de azúcar, bolas de chocolate y nata y, por supuesto, las salchichas. Pasear por barrios de ensueño como Spandau, el colorido y las luces de un sinfín de atracciones en Alexander Platz (desde la que es inevitable mirar de reojo la torre de la televisión), la elegancia de Gendarmenmarkt y qué decir de la pendiente de hielo de la Postdamer Platz a la que no pude resistirme, han sido experiencias inolvidables. Mi primera visión de Berlín fue el impactante Sony Center, engalanado por una cascada de luces, atestado de berlineses con ganas de pasárselo bien un sábado por la noche, mientras cantaban villancicos. Eso sí, cantaban mientras jugaban al Singstar de Playstation, muy acorde con el tono futurista del complejo.

Si hubiese viajado en otras fechas, mi visión habría sido totalmente diferente. Pero Berlín posee muchas caras, desde la más abominable a la más esperanzadora. Quizás sólo haya vivido una ilusión, un bonito sueño navideño. Pero no se puede negar que Berlín tiene magia, la de reinventarse a sí misma.

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla“. Flaubert

 

17/12/2008, 13:07 | Comentarios & Trackbacks (3) | Permalink


Matrimonio a la española

 Publicado por Historiadora Histérica en Diario de..., Historia, Investigación, Personal

A estas alturas del trabajo en archivo se agradece encontrar documentos que, aunque no sirvan de mucho a la tesis, resulten amenos. Documentos de lectura refrescante en medio de un secarral de papel y polvo. Como, por ejemplo, uno que he leído esta mañana en la sala de estudio de la Farnesina. Estaba fotografiando la correspondencia del Baron di San Giovanni, vicecónsul italiano en Málaga entre 1915 y 1918, cuando me topé con “Spagna e Italia, nazioni sorelle“. Se trataba de una versión impresa de la conferencia pronunciada por el diplomático el 26 de enero de 1919 en la Societá Dante Alighieri.

 El barón intentaba matizar a partir de su experiencia en España la imagen dominante en Italia sobre su hermana latina. Un país oscuro y atrasado, alejado de los cánones de la Europa civilizada: “Uno dei tanti luoghi comuni piú correnti in Italia ed attrove, é che la Spagna sia una Nazione miserabile, incivile, un paese di affamati. Evidentemente questo giudizio è vero grosso modo“. Una apreciación peyorativa que no estaba exenta de realidad. Si bien, según el conferenciante, no podía identificarse con el todo real.  Para demostrarlo, el ex-vicecónsul repasa una serie de cuestiones españolas de índole política, económica, social..etc. Las más entretenidas refieren aspectos de índole cultural o antropológico. Y es que la España de comienzos del siglo XX era muy moderna, pero que muy moderna. Probablemente el ÚNICO PAÍS DEL MUNDO EN EL QUE EL MATRIMONIO SE PRODUCE COMO CONSECUENCIA EXCLUSIVA DEL AMOR ( Guaauuu!!!…no traduzco porque creo que el fragmento se entiende bastante bien):

La Spagna è forse il solo paese del mondo in cui il matrimonio rimane una esclusiva conseguenza dell’amore. Mentre altrove non è infrequente che esso diventi un mercato e talora perfino un ricatto, lo spagnolo y soprattuto la spagnuola non si sposa che per amore“.
 

El diplomático ha llamado previamente la atención sobre el hecho de que durante su estancia en España no hallaría jamás ni una sola sufragista, a pesar de conocer a las mujeres más bellas y exquisitas en cuanto a educación. Y yo le preguntaría al Baron San Giovanni: ¿Qué mayor prueba de emancipación que ponerse el mundo por montera y reivindicar el derecho de casarse/acostarse con quien una quiera?:

Laggiù non esiste nemmeno l’abitudine di dotare le ragazze che passano a nozze: gli spagnuoli se ne scandalizzano e dichiarano che ciò sarebbe “una verdadera inmoralidad“. Non è infrequente il caso di figlie di richissimi signori, dei famosi grandi di Spagna, che si adattano a fare vita modestissima pur di unirsi all’uomo amato, per sposarse il quale sono capaci di attendere dieci e fin quindici anni . Ciò che è più notevole, i genitori di queste ragazze trovano questo naturallisimo e non si preoccupano minimamente delle mutate condizioni di vita delle loro congiunte“.

Obviamente, el conferenciante para marcar la alteridad respecto a la situación de Italia está exagerando un poco ¿o no lo creéis así? Eso de que a principios del siglo XX los padres de esas chicas de alta suciedad no se preocupasen lo más mínimo sobre la condición y haberes de sus futuros yernos…es un poco.. en fin…Porque haberlos todavía los haylos…en España, volentieri.

Los estereotipos son verdades cansadas” George Steiner

7/10/2008, 18:21 | Comentarios & Trackbacks (8) | Permalink


Surprise, surprise!

 Publicado por Historiadora Histérica en Diario de..., Historia, Investigación, Personal, Viajes

Quedan apenas unas semanas para mi cumpleaños…por supuesto, no os diré cuántos me caen. Con motivo de tamaña efeméride suelo recibir gratas sorpresas. Recuerdo con especial cariño una fiesta a lo suprise, surprise!. Sin duda un tipo de fiesta de lo más entrañable. De hecho, también he participado como maestra de ceremonias para otros en alguna de ellas. Aunque he de decir que jamás en una Universidad. Nunca he tenido la suerte de asistir a una fiesta surprise, surprise! como la que le han preparado al profesor Richard Kagan en la John Hopkins..y es que estos americanos sí que saben hacer las cosas a lo grande.

Os paso a continuación la crónica de mi corresponsal en Baltimore (obviamente he esperado a que la fiesta tuviese lugar, que aunque es bastante improbable que la publicación de tan nobles intenciones hubiera llegado al conocimiento del interesado…nunca se sabe. Hay mucho freaky suelto por internet).

“Buenas Caro,
Me alegro de que ya te vayas integrando, y de que hayas encontrado además de una buena compañera de piso una amiga. Por mi parte sigo bien… para variar la preparación de las clases me quita un tiempo precioso para la realización de la tesis, pero creo que merece la pena la experiencia. La clase es pequeñita, sólo 8 alumnos, eso sí, graduados que están realizando su tesis doctoral. Tres de ellos (chicas) sobre España, lo que les proporciona un buen nivel de conocimientos… y sobre todo un gran nivel de español. Por contra una alumna tiene un inglés horrible, lo que sumado a que nunca me mira cuando me habla provoca que tenga que sudar tinta para enterarme de lo que me dice.
Por lo demás me he muerto y he subido al cielo. Me explico, este fin de semana es el cumpleaños de mi supervisor (Richard Kagan) y ya sabes que en EEUU son muy dados a las fiestas sorpresas. Lo que no podía pasar por mi imaginación es que la sorpresa que le ha preparado la universidad es 3 días de conferencias sobre historia de España… con James Amelang, Geoffrey Parker, John Elliot… Vamos que llega a venir también Henry Kamen y me “como” a los mejores hispanistas de un plumazo. Ah y de España también han traido a Xavier Gil Puyol. Supongo que va a ser gracioso la cara que se le quede cuando Kagan llegue engañado (no sé qué excusa le pondrán) y se encuentre con semejante plantel. En fin… que esto también sólo puede pasar en EEUU (traer a los mejores especialistas de distintas partes del mundo, y sin dar publicidad realizar una ciclo de conferencias como fiesta sorpresa…)
Bueno Caro… otro dia te escribo un poquito más.
                                                Reichel

Devolviendo la conexión…

La sorpresa es el móvil de cada descubrimiento” Cesare Pavese

 

28/09/2008, 18:58 | Comentarios & Trackbacks (0) | Permalink


Por una historiografía teleológica?

 Publicado por Historiadora Histérica en Historia, Investigación, Personal

Pongámonos un poco serios que hoy os voy a hablar, y sin que sirva de precedente, de cosas serias.

Como historiadora (algunos dirían en ciernes), al analizar una cuestión, comienzo siempre por proveerme de la máxima cantidad de mimbres teóricos y metodológicos con los que anudar las futuras conclusiones de la investigación. Éstos aportan el contexto indispensable para una lectura compleja y correcta de los datos objetivos, en mi campo frecuentemente presdispuestos a la subjetividad. Este menester me lleva varias semanas atosigando. Estoy trabajando con modelos de interpretación económica y, sinceramente, cuesta mucho no desconectar. Los historiadores de la economía, mayoritariamente economistas de formación y de corazón, con un discurso, más que histórico digamos en diacronía, no van a la zaga de mi amigo Heráclito de Éfeso (“El Oscuro”). Bueno, vale, de acuerdo, es cierto que mis aptitudes hermenéuticas están ya a estas alturas de tesis un poco perjudicadas…Pero, un po pesantes…sí que son.

El caso es que ando a vueltas con la historiografía industrial andaluza. En mi opinión, una historiografía pujante gracias a los trabajos que, dirigidos desde la Universidad de Málaga, se están realizando fundamentalmente en las universidades de la Andalucía oriental. En la última década, Antonio Parejo Barranco y Andrés Sánchez Picón han dedicado buena parte de sus esfuerzos a sistematizar la historiografía industrial sobre Andalucía, poniendo el acento en sus debilidades y planteando retos para ulteriores investigaciones en este marco espacial regional. Uno de sus mayores aciertos en este plano afecta a la consideración de los factores de demanda y oferta en su dimensión internacional, sobre todo en cuanto a la revisión de los caducos paradigmas sobre  relaciones centro-periferia. Sin embargo, aún me sigue sorprendiendo la excesiva dependencia de las pautas explicativas respecto de las causas del manido atraso industrial andaluz. Una historia que debe superar por completo la doctrina de las causas finales pues, como este excelente grupo andaluz de investigación ha demostrado, existe vida después de Jordi Nadal.

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único“. Agatha Christie

 

23/09/2008, 18:14 | Comentarios & Trackbacks (0) | Permalink


Volver a empezar

 Publicado por Historiadora Histérica en Diario de..., Historia, Personal

Ayer fue la primera jornada de mi aventura romana en la que no me entregué a caminatas interminables para la delectación infinita. Regresé a la cotidianidad de los días “normales”. Invertí aproximadamente un 75% de las 24 horas posibles a estudiar. Quizás la tesis fuera un plato demasiado fuerte para volver a empezar. Así que opté por  refrescar mis rudimentarios conocimientos de italiano, adquiridos en un curso de iniciación hace ya más de dos años.

Ha transcurrido una semana desde que aterricé en Roma y el sentimiento de turista privilegiado se esfuma conforme pasan los días. Es muy importante que no pierda la perspectiva del porqué estoy aquí, en este preciso instante, delante de la pantalla de mi ordenador en un apartamento de Monteverde. F. D. Rooselvet solía decir que siempre que te pregunten si puedes hacer un trabajo, contestes que sí y acto seguido te pongas a aprender cómo se hace. Pese a que siempre me he aplicado esta filosofía, es inevitable que planee sobre mí una sensación de hastío que podría calificar de “Vuelta a empezar”. Un dèjà vu que, la verdad, comienza a cansarme. Un estado de ánimo que no tiene tanto que ver con la realización de un trabajo, como con la situación accidental que envuelve los esfuerzos canalizados para la consecución de un fin. Volver a empezar es volver a desenvolverme, digamos a “nivel profesional”, en un país que no es el mío y a “manejar” una lengua que no hablo. Se trata de volver a superar el sentirme extranjera, extraña. Algo que viví por primera vez el año pasado en París y que jamás percibí en Londres.

Me consuelo al pensar que caracteriológicamente parisinos y romanos son muy diferentes. Tal vez, en lugar de la displicencia impaciente de un archivero, pueda encontrar una cara amable detrás del mostrador. Pero el camino se hace andando y sólo así podré averiguarlo.
Vuelta a empezar….

La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente“. Albert Einstein

16/09/2008, 11:00 | Comentarios & Trackbacks (9) | Permalink


Pasión Turca (Pasión Estambulí II).

 Publicado por Historiadora Histérica en Historia, Personal, Viajes

Después de darle varias vueltas al asunto, he llegado a la conclusión de que no haría justicia a “mi viaje” si titulara este post como Pasión Estambulí II. Sería tomar la parte por el todo. Estas mini-vacaciones me han abierto una pequeña mirilla por la que curiosear con la vista puesta en un horizonte más lejano y atrayente. Esto no quiere decir que Estambul no haya estado a la altura de las expectativas alimentadas durante meses, todo lo contrario, las ha superado con creces. Cuando preparas un viaje con amoroso esmero, trazando todos los recorridos posibles en un mapa que, finalmente, llegas a memorizar, devorando cuantos libros caen en tus manos para, después soñar con ellos, es harto complicado que la realidad esté a la altura de las expectativas. No obstante, en este caso excepcional, la realidad desborda más allá de cualquier idea preconcebida, por exagerada que sea.  He de confesar que no sé si he descubierto Turquía en Estambul, o Estambul en Turquía. Podría hablar de los contrastes de un país que se convierte en quintaesencia de la megalópolis o viceversa. Pero, para ser sincera, sería más que osado sentar certezas o ideas con visos de, teniendo en cuenta la duración de mi viaje. 

Jamás olvidaré las sensaciones que me produjo mi primer contacto con la Capadocia, con sus tierras áridas, prácticamente desérticas y despobladas. Es llamativo que las primeras comunidades de ascetas cristianos germinasen subterráneamente en un paraje que parece haber sido olvidado por dios. El contraste entre las formaciones rocosas, que te trasladan a espacios legendarios propios de ciclos mitológicos paganos, y  la severidad de los frescos paleocristianos de Cristo Juez (PANTOKRATOR), resulta cuanto menos perturbador.  Un desasosiego que se diluye por completo, hasta desaparecer en la distancia, mientras volamos en un Globo a casi 600 m de altura con la primera luz del día. La Capadocia se vuelve un paisaje atemporal, amable y apacible, transmitiendo la sensación de que ha sido diseñado para la contemplación en el silencio del vacío.

Pero los contrastes del paisaje físico y humano se proyectaron sobre la pantalla de mis ojos de la forma más natural durante el viaje en autobús a Estambul. Son muchas horas, tiempo para contemplar y meditar. Pasamos de largo por el Gran Lago salado, un desierto de sal que termina confundiéndose con un espejismo de la nada. A continuación, la visita a Ankara coincidió con las celebraciones de la efeméride de la independencia turca. Era el día señalado para las demostraciones del orgullo nacional (30 de agosto), una de cuyas epítomes más sublimes se encuentra en el Museo de las Civilizaciones. Un templo de la arqueología al servicio de un constructo, el de aquel gran hombre, cuya imagen impertérrita aparecía junto a la bandera en casi todos los rincones de la ciudad. Fue el mecenas predilecto del Imperio Hitita, Mustafá Kemal, quien se hizo a sí mismo padre de los turcos (eso es lo que significa el sobrenombre, ”Atatürk”, yo siempre pensé que realmente se llamaba así). Una vez abandonas Ankara, el amarillo va dejando paso al verde. El bosque nos avisa de que el Mediterráneo está cerca. Otra Turquía nos aguarda.

Dos horas para cruzar el puente intercontinental me corroboraron que Estambul era mucho más que Constantinopla, y que la imagen romántica del archipiélago de las siete colinas había sido engullida por una megalopolis de casi 15 millones de habitantes. Se necesitarían años para descubrir el verdadero Estambul, el Estambul turco, el pobre y remoto del que habla Pamuk, ese Estambul en el que miseria y dogmatismo religioso suelen ir abrazados. Fue imposible no sentir frustración porque jamás llegaría a la esencia, un sentimiento de decepción y miedo al reduccionismo que arraigó durante un interminable atasco. 

Juan Goytisolo ha escrito que Estambul es una de esas ciudades, como Nueva York, en el que la belleza del conjunto subsume la fealdad de las partes. Desgraciadamente yo sólo he vivido el mejor Estambul, el que alberga el corazón de dos Imperios, Romano y Otomano, enlazando a Oriente y Occidente sin solución de continuidad. El Estambul sincrético que se muestra en todo su esplendor al turista. Me hubiera gustado penetrar en la ciudad y descubrir sus secretos más inconfesables. Sin embargo, sólo ha quedado tiempo para que la ciudad ancle en mí, en mis sentidos. Nunca olvidaré “mi Estambul”: una cascada de cúpulas iluminadas por el Ramadán, donde la brisa te susurra secretos inteligibles allende el mar. Una ciudad encantada en la que vive gente, si cabe, más encantadora.

A menudo sucede que lo que parece más irreal y ficticio es lo único verdadero.” Soledad Puértolas

14/09/2008, 19:25 | Comentarios & Trackbacks (2) | Permalink


Mudanzas y andanzas

 Publicado por Historiadora Histérica en Diario de..., General, Personal, Viajes

Ayer regresé de Estambul y mi retina aún se resiste a abandonar el Bósforo y el archipiélago de colinas que forman la ciudad. Esta noche he soñado con una cascada iluminada de cúpulas etéreas, presidida por la maciza Aya Sofía y la liviana Mezquita Azul. He vuelto a navegar por las oscuras y turbulentas aguas del Bósforo, y por el remanso mediterráneo del Cuerno de Oro mientras las llamadas a la oración de los modernos almuédanos reverberaban en mis oídos. He sentido la brisa juguetona del mar sobre mi rostro contemplando las vistas más espectaculares y sugerentes que se puedan imaginar. Occidente y Oriente, Islam y Cristianismo, Confesionalidad y Laicismo, Conservadurismo y Modernización, conceptos que parecen entrar en contradicción pero, sorprendentemente, amalgamados sin solución de continuidad ni estridencias en Estambul.

Sé que sois muchos lo que me habéis visitado en los últimos días esperando que os abra una nueva ventana a la curiosidad. El tiempo que he pasado en Estambul me ha sabido a poco, muy poco, he apurado a grandes y atropellados sorbos todo lo que me ofrecía. Lo prometido es deuda y escribiré sobre este viaje apasionante por la HISTORIA y por la VIDA. Tan sólo os pido un poquitín de paciencia.

El Martes me marcho a Roma y antes tengo que dejar embalados kilos y Kilos de papel acumulados durante otro viaje que está llegando a su fin, el que emprendí hace cuatro años cuando comencé la tesis doctoral. Son días de ajetreo y cambios, pero todavia SIGO AQUÍ. Muchas gracias por ESTAR AHÍ.

Yo, para todo viaje
—siempre sobre la madera
de mi vagón de tercera—,
voy ligero de equipaje
”.
En tren (CX) Antonio Machado

4/09/2008, 11:30 | Comentarios & Trackbacks (3) | Permalink


Muela del juicio y cirugía azteca

 Publicado por Historiadora Histérica en General, Historia

Estos días ando algo fastidiadilla con la muela del juicio, una compañera que me lleva dando guerra desde hace algún tiempo y que parece ha decidido librar la batalla final. Según dicen los que entienden, no es cosa fácil la extracción, de modo que resulta más que probable que requiera cirugía maxilofacial hospitalaria. Inmersa en un giro temático de la tesis, con un viaje a Turquía, y una estancia de larga duración en Roma a la vuelta de la esquina, es inevitable que me agobie. Sólo espero que los 1800 mg de Espidifen y 1500 mg de Dicorvin  diarios, cumplan con su cometido y pueda posponer el trance para después de los periplos proyectados. En fin….What ever will be….will be, will be.

El caso es que la idea de sufrir una cirugía me espanta (ya sé que no soy la única). He intentado racionalizar mi temor pensando sobre los avances en materia quirúrgica que tenemos hoy día. Siempre ha habido muelas del juicio, desde que el hombre es hombre, pero me pregunto cómo se trataban estos contratiempos entonces. Aunque la secuencia temporal no sea muy correcta, no me digáis que no se os viene a la mente la imagen de un troglodita arrancándole con las manos  la muela a otro, o el más bruto de la tribu arrancándosela a sí mismo. A lo mejor utilizaban lascas. Bueno, aparte de chascarrillos, si algún antropólogo o historiador histérico puede arrojar luz sobre este tema, no habrá ocasión más idónea. En este apartado, algo más conozco de los aztecas. El hecho de que la sangre les gustase tanto, sin duda tuvo mucho que ver con sus avanzados conocimientos quirúrgicos. Los aztecas han escrito por méritos propios páginas de la historia de la medicina. Practicaban una medicina primitiva que se nutría de la experiencia empírica y de las creencias mágicas, en algunos aspectos, superior a la europea entre los siglos XIII y XV.  Los “Texoxotlan-ticitl” eran los cirujanos y lógicamente con el gusto exacerbado de su pueblo por los sacrificios y demás rituales sanguinarios, tenían mucho trabajo. Algunos seguro que padecerían estrés laboral y todo. Tanta trepanación, tanta amputación seguro que más de un azteca se habría pedido la baja por depresión si hubiera podido acogerse a nuestra legislación.

En su día se hallaron cerca de Oaxaca una serie de interesantes grabados que reflejan las enseñanzas de las “escuelas de medicina” aztecas. En ellos aparecen cesáreas, extracción de piezas dentales, drenajes de abscesos e incluso cirugía ocular. Para la sutura de heridas empleaban cabellos humanos. La primera operación de cataratas de la que se tiene constancia data del año 25 d.C. Se trataba de una técnica romana y se siguió utilizando en Europa prácticamente sin cambios hasta el siglo XVIII. Sin embargo, al parecer, los aztecas operaban de cataratas con bastante más precisión. El éxito de las intervenciones aztecas se fundamentaba en:
La casualidad
La observación
La analogía
Me alegro de no ser azteca. Afortunadamenteen los albores del siglo XXI las cosas son muy distintas. Así que no tengo de qué preocuparme, o si?

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas“. Albert Einstein

14/08/2008, 17:09 | Comentarios & Trackbacks (4) | Permalink