Obama ¿mito y realidad a la vez?
¿De verdad es para tanto? Ojalá. El sueño americano se cumple y el mundo sueña, y las televisiones españolas y del mundo mundial hacen caja…Bueno, ya está. Obama es presidente y el mundo cambia, y ellos deben cambiar y así sucesivamente… “Pongámonos todos manos a la obra para solucionar una crisis económica mundial sin precedentes“. Probablemente ésta será una de las partes del sueño que más pronto se materializará en realidad. ¡Aleluya!
Pero soñemos viviendo y vivamos soñando…La tentación de abandonar el escritorio para asistir en directo (quiero decir televisado) a un acontecimiento histórico (más bien mediático-sociológico) sin precedentes ha sido grande, muy grande…¿No soy una historiadora? ¿Está tarde no se está escribiendo la Historia?
Afortunadamente para mí y para los plazos de tesis que me autoimpuesto, no lo he hecho…o quizás es que no soy historiadora?? Pero no he podido resistirme a escribir estas líneas histéricas. Espero que el mundo cambie. Me imagino que también lo esperan desesperadamente los palestinos de Gaza, que por cierto hoy han cedido el testigo mediático a Obama. También lo esperan los sudaneses de Darfur y un largo etc. etc. etc. de desheredados del mundo olvidados por el mundo. Incluso por Obama.
¿Soñamos?
“La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma” George Sand
Matrimonio a la española
A estas alturas del trabajo en archivo se agradece encontrar documentos que, aunque no sirvan de mucho a la tesis, resulten amenos. Documentos de lectura refrescante en medio de un secarral de papel y polvo. Como, por ejemplo, uno que he leído esta mañana en la sala de estudio de la Farnesina. Estaba fotografiando la correspondencia del Baron di San Giovanni, vicecónsul italiano en Málaga entre 1915 y 1918, cuando me topé con “Spagna e Italia, nazioni sorelle“. Se trataba de una versión impresa de la conferencia pronunciada por el diplomático el 26 de enero de 1919 en la Societá Dante Alighieri.
El barón intentaba matizar a partir de su experiencia en España la imagen dominante en Italia sobre su hermana latina. Un país oscuro y atrasado, alejado de los cánones de la Europa civilizada: “Uno dei tanti luoghi comuni piú correnti in Italia ed attrove, é che la Spagna sia una Nazione miserabile, incivile, un paese di affamati. Evidentemente questo giudizio è vero grosso modo“. Una apreciación peyorativa que no estaba exenta de realidad. Si bien, según el conferenciante, no podía identificarse con el todo real. Para demostrarlo, el ex-vicecónsul repasa una serie de cuestiones españolas de índole política, económica, social..etc. Las más entretenidas refieren aspectos de índole cultural o antropológico. Y es que la España de comienzos del siglo XX era muy moderna, pero que muy moderna. Probablemente el ÚNICO PAÍS DEL MUNDO EN EL QUE EL MATRIMONIO SE PRODUCE COMO CONSECUENCIA EXCLUSIVA DEL AMOR ( Guaauuu!!!…no traduzco porque creo que el fragmento se entiende bastante bien):
“La Spagna è forse il solo paese del mondo in cui il matrimonio rimane una esclusiva conseguenza dell’amore. Mentre altrove non è infrequente che esso diventi un mercato e talora perfino un ricatto, lo spagnolo y soprattuto la spagnuola non si sposa che per amore“.
El diplomático ha llamado previamente la atención sobre el hecho de que durante su estancia en España no hallaría jamás ni una sola sufragista, a pesar de conocer a las mujeres más bellas y exquisitas en cuanto a educación. Y yo le preguntaría al Baron San Giovanni: ¿Qué mayor prueba de emancipación que ponerse el mundo por montera y reivindicar el derecho de casarse/acostarse con quien una quiera?:
“Laggiù non esiste nemmeno l’abitudine di dotare le ragazze che passano a nozze: gli spagnuoli se ne scandalizzano e dichiarano che ciò sarebbe “una verdadera inmoralidad“. Non è infrequente il caso di figlie di richissimi signori, dei famosi grandi di Spagna, che si adattano a fare vita modestissima pur di unirsi all’uomo amato, per sposarse il quale sono capaci di attendere dieci e fin quindici anni . Ciò che è più notevole, i genitori di queste ragazze trovano questo naturallisimo e non si preoccupano minimamente delle mutate condizioni di vita delle loro congiunte“.
Obviamente, el conferenciante para marcar la alteridad respecto a la situación de Italia está exagerando un poco ¿o no lo creéis así? Eso de que a principios del siglo XX los padres de esas chicas de alta suciedad no se preocupasen lo más mínimo sobre la condición y haberes de sus futuros yernos…es un poco.. en fin…Porque haberlos todavía los haylos…en España, volentieri.
“Los estereotipos son verdades cansadas” George Steiner
Benvenuti a Roma!
Existen una serie de estereotipos sobre Italia y los italianos, podríamos decir, mundialmente famosos. Seguro que en estos instantes ya tenéis alguno en mente. Por lo general, siento una desconfianza natural hacia los estereotipos. Parto de la base de que, sin bien tras ellos se esconde algo de verdad, no son más que el producto de un reduccionismo ramplón. Como diría Isaac Newton, lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano. Hete aquí que, después de unos diez días en Roma, mi sembra (“me parece”, como dirían por estas tierras) que, en el caso de los italianos, el estereotipo no es sólo una parte de la verdad, amenaza con ser la unidad entera. Basta con encender la tele ¡Mamma mia! Telecinco (el español) parece el canal con los documentales de mejor factura de la BBC, comparado con cualquiera de los que emiten en abierto en Italia. Muchos de vosotros ya conoceréis un powerpoint sobre los italianos y su manera de conducirse por la vida. Se hizo muy popular hace unos años. Yo lo recibí en su momento y, aparte de echarme unas risas, no le di mayor crédito. Bueno, pues debo deciros que, en lo que respecta al transporte, podéis creerlo a pies juntillas (sólo tenéis que revisar alguna de mis entradas anteriores). Pero desafortunadamente el transporte no es lo único que no funciona en esta ciudad.
Si pensáis que no puede haber nada peor que un funcionario español, estáis muy equivocados. El año pasado ya tuve alguna experiencia en Francia, pero en Roma.. ¡Ay señor! No es que estén tomando café, es que sencillamente no están. Y lo mejor de todo: para qué dar explicaciones. Non ci sono y punto. Y eso que sus horarios son maratonianamente cortos en relación a los españoles. Jornada hiperreducida que, sorprendentemente, comparte un sector como el bancario, que me da la impresión que no tiene nada que ver con sus homólogos del resto de Europa. Puedo dar fe que la mayoría de los cajeros están de adorno, muchos de los cuales no aceptan tarjetas de entidades extranjeras. También he comprobado que las sucursales bancarias abren al público menos de cuatro horas al día. Esto no sorprende tanto, teniendo en cuenta que el 80% de la economía funciona bajo tierra. Algo muy palpable -en lo que me toca- en el tema de los alquileres.
En cuanto al way of life italiano, ¿qué puedo contaros que no sepáis ya? NIENTE DI NIENTE. Los romanos de a pie hablan como en las imitaciones de tres al cuarto que podéis encontrar en cualquier teleserie española. Las mujeres en la cola del supermercado parlan por los codos, quejándose sobre la crisis económica y haciendo ese gesto tan característico, juntando los dedos de una mano. Si escuchas las conversaciones de los pasajeros en el TRAM o en el autobús, o bien hablan del CALCIO (el fútbol con mayúsculas) o con sua mamma, gesticulando, además, como si se les fuera la vida en ello.
Y, por último, qué os puedo decir del estereotipo del hombre italiano. Pues que mi vecino de abajo es uno de sus máximos exponentes. Mi carissimo vicino Stefano es tan típico que, os lo prometo, no parece real. Es una versión de esa especie de Tony Manero que protagoniza un anuncio setentero de Movistar. Y lo peor, o mejor, es que abundan chicos por la calle y por la tele di questa maniera. En mi barrio de toda la vida, calificaríamos a estos ejemplares de horteras “a más no power” (espero que en estos meses no le dé a Stefano por aprender español ni leer blogs españoles, al menos hasta que me haya ido). Y es que, en el fondo, pese a que me despierta todas las mañanas a las 7.30 h. cantando –cual tenor- a grito pelado, Vivo per Lei de Andrea Bocelli (versión lamentable, parece un gato al que le hubieran atropellado el rabo), me cae bien. Todos los días gracias a él aprendo algo nuevo. Os pondré un ejemplo para cerrar este post. El chico se aposta detrás de la mirilla todas las mañanas esperando a que salga de casa, entonces abre casualmente la puerta y me regala un carino saludo. Bueno, pues ayer me dice: “Salve! Come stai bellissima?” y yo contesto “benissima, e tu?”, y a continuación infla los mofletes cerrando los labios y se lleva el dedo índice al carrillo derecho. La imagen era tan ridícula.. Me entraron ganas de espetarle “Hai mal di testa?” (¿tienes un problema mental?) Finalmente, me contuve y le contesté “Hai mal dei denti?” (¿tienes un problema dental?”). El caso es que me explicó que en el lenguaje gestual italiano eso significa que todo va estupendamente. Me faltó poco para contestarle con nuevos gestos aprendidos: sacudirme con una mano la barbilla y soltarle: “non ne me frega niente” (algo así como me importa un…eso sí, con buen rollo). Sin embargo, le sonreí y seguí mi camino. Ecco! ¿Qué os parece?
“Toda idea que triunfa marcha hacia su perdición“. André Breton
Advertencia: Se recomienda coger con un grano de sal lo que escribo en estas líneas, que es exclusivamente aplicable a mi experiencia romana. No se puede perder de vista que llevo sólo diez días en este país y que Italia es un país muy diverso (bastante más que España).