Obama ¿mito y realidad a la vez?
¿De verdad es para tanto? Ojalá. El sueño americano se cumple y el mundo sueña, y las televisiones españolas y del mundo mundial hacen caja…Bueno, ya está. Obama es presidente y el mundo cambia, y ellos deben cambiar y así sucesivamente… “Pongámonos todos manos a la obra para solucionar una crisis económica mundial sin precedentes“. Probablemente ésta será una de las partes del sueño que más pronto se materializará en realidad. ¡Aleluya!
Pero soñemos viviendo y vivamos soñando…La tentación de abandonar el escritorio para asistir en directo (quiero decir televisado) a un acontecimiento histórico (más bien mediático-sociológico) sin precedentes ha sido grande, muy grande…¿No soy una historiadora? ¿Está tarde no se está escribiendo la Historia?
Afortunadamente para mí y para los plazos de tesis que me autoimpuesto, no lo he hecho…o quizás es que no soy historiadora?? Pero no he podido resistirme a escribir estas líneas histéricas. Espero que el mundo cambie. Me imagino que también lo esperan desesperadamente los palestinos de Gaza, que por cierto hoy han cedido el testigo mediático a Obama. También lo esperan los sudaneses de Darfur y un largo etc. etc. etc. de desheredados del mundo olvidados por el mundo. Incluso por Obama.
¿Soñamos?
“La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma” George Sand
El Gatopardo cumple cincuenta años
Últimamente no suelo prestar mucha atención a la rabiosa actualidad. Pero hoy aprovechando el descanso dominical, mientras embebía un libro sobre los principales genios del Renacimiento italiano, dejé por un instante de contemplar El amor Sacro y Profano de Tiziano para concentrarme en una noticia del telegiornale (telediario) de la RAI que se escuchaba de fondo: se cumplían cincuenta años de la publicación de la espléndida novela de Giuseppe Tomasi Lampedusa. El Gatopardo cumple medio siglo.
Recuerdo haber visto la película en varias sesiones de una clase de pensamiento político, claro está, del XIX. Aunque en la Universidad iba a aquellas sesiones cinematográficas un poco por rellenar el expediente, en aquella ocasión no me arrepentí. La representación tan sugerente de esos dos mundos paradójicos e inalienables, más allá de la ideología, que encarnaban el jovencísimo Alain Delon (Tancredi Falconieri) y el bigotudo anciano Burt Lancaster ( el príncipe don Fabrizio Salina) en la Italia del trasformismo me hicieron pensar. Fueron un tiempo y una sociedad complejos, vibrantes, llenos de matices, en definitiva de contradicciones, que constituyen una referencia a la hora de entender el liberalismo oligárquico en el XIX, que se mantuvo hasta el siglo XX en la Europa del Sur.
El caso es que me sentía casi en la “obligación” de escribir sobre la Victoria estelar de Obama, digna con toda su parafernalia, de uno de los mejores estrenos cinematográficos de la temporada. Y fiel a mi estilo de perderme por los cerros de Úbeda, antes de cruzar el charco me apetecía pasearme por Palermo. Qué queréis que os diga, a mí Obama no me despierta pasiones. Ni siquiera desde la época en que la chica Obama (aquélla de la camiseta ajustada que se contoneaba a ritmo de Hip Hop) le dio su primer impulso mediático en el Youtube. Tampoco con sus discursos salvíficos ya como presidente del coloso americano. Me suena a anuncio. Desde luego, hay que reconocer que ya ha hecho bastante por la imagen en el exterior de su país (aunque no parece algo muy difícil, Bush había puesto el umbral muy, pero que muy bajo). Sin duda es un hombre con suerte, atractivo y capaz de vender un proyecto ilusionante. El temor de la familia Kennedy a que se consolidara otra saga familiar, los Clinton, con el mismo ascendiente sobre el partido demócrata, le ha ayudado mucho. No obstante, como político profesional (que conviene recordar que lo es) a Obama no se le pueden poner pegas. Veremos como gobernante. Casos como los del propio JFK o Carter podrían ser precedentes en cuanto a la montaña rusa que forman expectativa y decepción.
Sólo cabría esperar que Obama no pasase a la historia exclusivamente por ser el primer presidente negro de los EEUU (después de que Powell o Rice hayan desempeñado puestos muy importantes en el segundo escalafón de la cadena de mando, tamaña hazaña racial se antojaría de menor relevancia). En fin, que no puedo dejar de preguntarme si Obama sólo esconde en la manga el as del gatopardismo: “¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”. “…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está” (El Gatopardo).
Perdonadme la frivolidad pero aunque corran malos tiempos para un Woody Allen, en clara decadencia creativa, me inspira más que Obama.
”Hay momentos en que la audacia es prudencia” Clarence S. Darrow
Surprise, surprise!
Quedan apenas unas semanas para mi cumpleaños…por supuesto, no os diré cuántos me caen. Con motivo de tamaña efeméride suelo recibir gratas sorpresas. Recuerdo con especial cariño una fiesta a lo suprise, surprise!. Sin duda un tipo de fiesta de lo más entrañable. De hecho, también he participado como maestra de ceremonias para otros en alguna de ellas. Aunque he de decir que jamás en una Universidad. Nunca he tenido la suerte de asistir a una fiesta surprise, surprise! como la que le han preparado al profesor Richard Kagan en la John Hopkins..y es que estos americanos sí que saben hacer las cosas a lo grande.
Os paso a continuación la crónica de mi corresponsal en Baltimore (obviamente he esperado a que la fiesta tuviese lugar, que aunque es bastante improbable que la publicación de tan nobles intenciones hubiera llegado al conocimiento del interesado…nunca se sabe. Hay mucho freaky suelto por internet).
“Buenas Caro,
Me alegro de que ya te vayas integrando, y de que hayas encontrado además de una buena compañera de piso una amiga. Por mi parte sigo bien… para variar la preparación de las clases me quita un tiempo precioso para la realización de la tesis, pero creo que merece la pena la experiencia. La clase es pequeñita, sólo 8 alumnos, eso sí, graduados que están realizando su tesis doctoral. Tres de ellos (chicas) sobre España, lo que les proporciona un buen nivel de conocimientos… y sobre todo un gran nivel de español. Por contra una alumna tiene un inglés horrible, lo que sumado a que nunca me mira cuando me habla provoca que tenga que sudar tinta para enterarme de lo que me dice.
Por lo demás me he muerto y he subido al cielo. Me explico, este fin de semana es el cumpleaños de mi supervisor (Richard Kagan) y ya sabes que en EEUU son muy dados a las fiestas sorpresas. Lo que no podía pasar por mi imaginación es que la sorpresa que le ha preparado la universidad es 3 días de conferencias sobre historia de España… con James Amelang, Geoffrey Parker, John Elliot… Vamos que llega a venir también Henry Kamen y me “como” a los mejores hispanistas de un plumazo. Ah y de España también han traido a Xavier Gil Puyol. Supongo que va a ser gracioso la cara que se le quede cuando Kagan llegue engañado (no sé qué excusa le pondrán) y se encuentre con semejante plantel. En fin… que esto también sólo puede pasar en EEUU (traer a los mejores especialistas de distintas partes del mundo, y sin dar publicidad realizar una ciclo de conferencias como fiesta sorpresa…)
Bueno Caro… otro dia te escribo un poquito más.
Reichel”
Devolviendo la conexión…
“La sorpresa es el móvil de cada descubrimiento” Cesare Pavese
Aventuras de una becaria de investigación en USA
Sin duda uno de los aspectos más enriquecedores de estos años de carrera, o si se prefiere, marea investigadora han sido las personas que he ido encontrando en el camino (si bien, en honor a la verdad, las decepciones también han sido monumentales). Entre ellas, una de las más entrañables es mi AMIGA (con letras mayúsculas) Raquel. Sólo puedo tener palabras para ella de verdadero afecto y gratitud. La conocí en un Curso de Verano impartido por Carlos Seco en Santander allá por el 2002 y, desde entonces, hemos seguido caminos paralelos. Raquel es historiadora como yo (para más señas modernista), becaria de investigación como yo, y a punto de concluir la tesis (espero que como yo!). Está bastante más loca que yo, pero menos histérica.
Ahora mismo disfruta de una estancia como profesora en la John Hopkins University (Baltimore). Vive en esa ciudad sin ley que todos conocemos por The Wire (pobrecillos, no saben el arma de destrucción masiva que les hemos enviado). Hoy he recibido un correo suyo que, por tener un poco abandonado a Job Persevering, no puedo resistirme a colgar (por supuesto, tras pedirle la venia).
In the city
“Tengo una noticia para todos vosotros…. va a ganar McCain!!! Salvo claro está que la economía acabe de petar y en EEUU “abran” (al menos un poco) los ojos. La cuestión es que visto lo visto (y como ya suponía) EEUU es un país de hipócritas. Me explico: critican el racismo (y con ello a España que tiene fama de serlo…) pero ellos son sólo tolerantes “de boquilla”. La gente vive en su barrio de blancos, va a su universidad para blancos (o para ricos que es prácticamente un sinónimo), con su sistema de transporte particular para blancos, o en su defecto en un trasatlántico convertido en coche (se deben dejar una pasta en gasolina…). Vamos que Martin L. King luchó porque les dejaran ir en la parte de delante de los autobuses, y al final les han dado los autobuses todo todito para ellos. Pero claro… hay que ser políticamente correctos, y queda muy bien DECIR que vas a votar para presidente a un negro. Nótese el resalto marcado en la palabra decir, ya que buena parte de quien afirma que lo va a hacer no piensa ni por un momento hacerlo… Pero bueno, no todo es malo en EEUU… al menos estoy yo!!!! (jijiji). Y además cada día más asentada… aunque por desgracia mi inglés no mejora al ritmo que desearía: es prácticamente imposible encontrar un curso de inglés para extranjeros fuera del verano (salvo que no te importe pagar precios astronómicos o convertirte en presbiteriana); y para colmo en mi casa mis compis se aíslan por completo del mundo mundial (no cocinan, ven la tele en su cuarto,..). Por fortuna, de momento, me desenvuelvo bastante bien (aunque no con la fluidez que desearía) y al menos con las clases no me estoy estresando. Tengo clases sólo los martes de 3 a 5. El resto del tiempo reclusión en biblioteca, con el ordenador, o gimnasio.
Aunque este finde pasado aproveché para acercarme al poder… y me fui a Washington. Y más allá de las visitas “obligadas” (Capitolio, Casa blanca,..) lo que más me impresionó fueron los gigantescos bloques de edificios que pertenecen al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional. Pegados a la Casa Blanca, y construidos sin ahorrarse ningún “detalle”. Un primo de mi madre trabajó en el Banco Mundial, de forma que me dejaron verlo por dentro… y tiene hasta una cascada interna!!! Que claro, quedaría bonito de no ser por la repulsión que te provoca encontrarte en el mismo edificio una estatua que recuerda la enfermedad de la ceguera del río (mosquitos que en África producen ceguera),… o una tienda con productos de recuerdo y cuya recaudación supuestamente va a parar a proyectos de ayuda para países pobres (o para endeudarlos y convertirlos en aún más pobres… según se mire).
Ahh se me olvidaba!! En esta semana se han producido una serie de catastróficas desdichas… La primera es que un abejorro gigante me picó en la palma de la mano (lo cual en España no tendría mayor trascendencia) pero… me produjo una reacción alérgica: léase se me hinchó de tal forma que no podía ni siquiera cerrarla. Y ahí llegó mi duda… a qué hospital me permite ir mi seguro? Por fortuna a los dos días remitió, así que deje que mi cuerpo solito creara los anticuerpos necesarios sin acudir al médico. Y segunda desgracia… mi precioso smartphone murió, víctima de una llamada de Miriam (jiji) así que dado que está en garantía lo he mandado a España… al módico precio de 92 dólares!!!
Bueno chicos, otro día os doy un poco más la tabarra.
Besos a todos…
la Reichel”
Devolviendo la conexión, Many thanks, Reichel desde la Costa Este de los EEUU.
“Soy mis amigos” Nélida Piñón