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Nada de lo humano me es ajeno

Una de cambio de ministros

 Publicado por Historiadora Histérica en Diario de..., Personal, Política

De alguna manera mi anterior post ya anticipaba semanas de silencio. La tesis es lo que tiene, me deja muy pocas neuronas…De hecho, ha convertido mi cerebro en un material fungible que se agota al ritmo de cada golpe de teclado. Además, para vuestra información, me he quitado la famosa muela del juicio y con ella he perdido un poquito más del escaso juicio que me quedaba. Por cierto, sí, sí, ha sido tan terrible como me imaginaba. Algún amigo ya me dijo que la metodología de la cirugía maxilofacial no había avanzado mucho desde los aztecas, aquellos sanguinarios pioneros, pues doy fe de ello. Como me la han quitado en el Marañón, no sé si, quizás pagando 200 lereles, me lo hubieran hecho con más cariño en una consulta privada…Imaginaos el cuadro, una enfermera, un médico tirándome de la muela y otro de la cabeza (NO, NO EXAGERO, ABSOLUTAMENTE VERÍDICO) y ocho puntos de sutura.

El caso es que, pese a padecer el lógico estrés postraumático, el sempiterno estrés tesinero (para mí ya es casi como una especie de fibromialgia) y las molestias postoperatorias, el cambio de gobierno no me ha dejado indiferente. Me ha preocupado mucho, muchísimo. Me ha alarmado extraordinariamente coincidir completamente con el inefable pescador de ríos revueltos, Pedro J., sobre la obscenidad zapateril del nombramiento de Ángeles González-Sinde como ministra de Cultura. ¿Qué opináis? Ver para creer.

Sinceramente César Antonio Molina no me despertaba tanto entusiasmo como a Pedro J. Me llama poderosamente la atención que Pedro J. desperdicie la ocasión para hacer un chascarrillo sobre Manolo Chaves, pero no tanto que se olvide de mencionar a Elena Salgado. Desde luego, la designación de esta última como ministra de Economía es lo único que no me hace abandonar toda esperanza.

Sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades“. William Somerset Maugham

8/04/2009, 21:02 | Comentarios & Trackbacks (2) | Permalink


Muela del juicio y cirugía azteca

 Publicado por Historiadora Histérica en General, Historia

Estos días ando algo fastidiadilla con la muela del juicio, una compañera que me lleva dando guerra desde hace algún tiempo y que parece ha decidido librar la batalla final. Según dicen los que entienden, no es cosa fácil la extracción, de modo que resulta más que probable que requiera cirugía maxilofacial hospitalaria. Inmersa en un giro temático de la tesis, con un viaje a Turquía, y una estancia de larga duración en Roma a la vuelta de la esquina, es inevitable que me agobie. Sólo espero que los 1800 mg de Espidifen y 1500 mg de Dicorvin  diarios, cumplan con su cometido y pueda posponer el trance para después de los periplos proyectados. En fin….What ever will be….will be, will be.

El caso es que la idea de sufrir una cirugía me espanta (ya sé que no soy la única). He intentado racionalizar mi temor pensando sobre los avances en materia quirúrgica que tenemos hoy día. Siempre ha habido muelas del juicio, desde que el hombre es hombre, pero me pregunto cómo se trataban estos contratiempos entonces. Aunque la secuencia temporal no sea muy correcta, no me digáis que no se os viene a la mente la imagen de un troglodita arrancándole con las manos  la muela a otro, o el más bruto de la tribu arrancándosela a sí mismo. A lo mejor utilizaban lascas. Bueno, aparte de chascarrillos, si algún antropólogo o historiador histérico puede arrojar luz sobre este tema, no habrá ocasión más idónea. En este apartado, algo más conozco de los aztecas. El hecho de que la sangre les gustase tanto, sin duda tuvo mucho que ver con sus avanzados conocimientos quirúrgicos. Los aztecas han escrito por méritos propios páginas de la historia de la medicina. Practicaban una medicina primitiva que se nutría de la experiencia empírica y de las creencias mágicas, en algunos aspectos, superior a la europea entre los siglos XIII y XV.  Los “Texoxotlan-ticitl” eran los cirujanos y lógicamente con el gusto exacerbado de su pueblo por los sacrificios y demás rituales sanguinarios, tenían mucho trabajo. Algunos seguro que padecerían estrés laboral y todo. Tanta trepanación, tanta amputación seguro que más de un azteca se habría pedido la baja por depresión si hubiera podido acogerse a nuestra legislación.

En su día se hallaron cerca de Oaxaca una serie de interesantes grabados que reflejan las enseñanzas de las “escuelas de medicina” aztecas. En ellos aparecen cesáreas, extracción de piezas dentales, drenajes de abscesos e incluso cirugía ocular. Para la sutura de heridas empleaban cabellos humanos. La primera operación de cataratas de la que se tiene constancia data del año 25 d.C. Se trataba de una técnica romana y se siguió utilizando en Europa prácticamente sin cambios hasta el siglo XVIII. Sin embargo, al parecer, los aztecas operaban de cataratas con bastante más precisión. El éxito de las intervenciones aztecas se fundamentaba en:
La casualidad
La observación
La analogía
Me alegro de no ser azteca. Afortunadamenteen los albores del siglo XXI las cosas son muy distintas. Así que no tengo de qué preocuparme, o si?

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas“. Albert Einstein

14/08/2008, 17:09 | Comentarios & Trackbacks (4) | Permalink