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Nada de lo humano me es ajeno

Osetia del Sur y Abjasia, talones de Aquiles del Imperio

 Publicado por Historiadora Histérica en Actualidad, Internacional, Política

Pido que después de que las fuerzas armadas dejen el territorio georgiano, comiencen las negociaciones y una mayor búsqueda de soluciones para no sembrar la discordia entre nuestros países” Mijail Saakashvili (Presidente de Georgia).
Comportarse como un matón e intimidar no es aceptable en el siglo XXIGeorge Bush sobre la crisis del Cáucaso.
Rusia ha jugado un papel positivo y estabilizador en el Caúcaso durante siglos. Así ha sido en el pasado y así será en el futuro. Que no haya ninguna duda al respecto” Valdimir Putin.

Parece que el conflicto sobre Osetia y Abjasia continúa dando guerra. No obstante, según declaraciones de los rusos, la retirada comienza a ser un hecho. Veremos. Confiemos, al menos, en el cese de los hostigamientos a civiles no desplazados. Ellos son siempre la parte más débil, quienes sufren los rigores infligidos por unos u otros, da igual que se trate de invasores, liberadores o de sus propios gobernantes. Lamentablemente la dimensión humana de los conflictos, o por así decirlo la intrahistoria de la guerra, pasa a un segundo y diminuto plano que impacta nuestra fibra sensible a golpe de imágenes en un telediario. No sólo el Estado Mayor ruso permanece impasible ante el auténtico sentimiento trágico de esta guerra, tampoco se podría decir mucho más del bienintencionado Ban Ki-Moon y de la organización de la que es cabeza visible. Corren malos tiempos para la ONU, otro de las protagonistas de este revival ochentero. Cuyo marasmo actual (arrastrado desde 2002) nos recuerda mucho al de aquella ONU de la que se hizo cargo el egipcio Butros Ghali.

Yo también entono el Mea culpa.

Confieso que me he entregado a la lectura en clave internacional de un conflicto con marcada apariencia vintage. Desde el comienzo estaba claro que la madre del cordero no era Chechenia, tampoco Kosovo. Trascendía la dicotomía entre los respectivos derechos de autodeterminación de los pueblos e integridad territorial de los Estados. Sobre la crisis caucásica planeaba un sospechoso aire retro del que era muy difícil sustraerse. Sabemos de sobra que los principios no valen nada ante los hechos consumados por las potencias con vocación de imperios. Ellas se sienten cómodas en su papel de omnipotente Demiurgo, manejando los hilos del orden internacional. Y en este caso, el Imperio otrora Rojo contraataca. Rusia reivindica su cortijo, donde la OTAN no es bienvenida. ¿Sorprende tanto esta actitud? A la luz del signo de sus votaciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en los últimos años, diría que no. Putin no se va a subir al tren de alta velocidad de los Estados Unidos. El debate, primero en torno a Irak, después sobre Corea del Norte e Irán…así sucesivamente, y sus reiterados incumplimientos de la legalidad internacional, fueron avisos para navegantes. El tiempo dirá si la crisis en el Cáucaso norte es tan sólo el amago de un animal herido en su orgullo. También cabría preguntarnos si continúan siendo infinitos los tentáculos del Tío Sam.

La guerra es el arte de destruir hombres, la política es el arte de engañarlos“. Jean Le Rond D’ Alembert

18/08/2008, 16:42 | Comentarios & Trackbacks (0) | Permalink


La "Marcha verde" de Putin sobre Osetia del Sur.

 Publicado por Historiadora Histérica en Actualidad, Internacional, Política

Este Sábado en casa, con el estómago un poco revuelto (no seáis malpensados, debido a una indigestión por una cena copiosa), escuchaba la radio (Onda Cero puestos a dar detalles) y empecé a reflexionar sobre el punto candente de actualidad internacional. ¿Qué pasa con la autodeterminación de Osetia del Sur? Y no sé por qué se me vino a la mente la imagen ya famosa de Hassan II como abanderado de la “Marcha verde” en el Sahara en octubre de 1975. ¿Será por mi condición de española esa inevitable solidaridad con Georgia? Al fin y al cabo, nosotros ya hemos sufrido a más de un pescador ganador en río revuelto. Además resulta difícil sustraerse de la empatía con el más débil que, en este caso, paradójicamente tiene detrás al más fuerte, Estados Unidos. No obstante, la Rusia de Putin cae antipática y existen razones objetivas para ello. Precisamente estaba en Londres de estancia de investigación cuando lo del Caso Livitnenko. Soltando uranio fuera de Chernobil, Rusia va por muy mal pero que muy mal camino. Así no se hacen amigos. Yo llegué a temer que en los restaurantes de tres al cuarto que frecuentaba por entonces (bueno, el Silver Cross cerca de Trafalgar Square se salva) los saleros realmente contuviesen polvos chernobileros. Así no había quien degustara uno de los platos insignes de la gran tradición gastronómica británica, los fish and chips.

Volviendo sobre el tema Osetia, lo cierto es que ha estado muy presente en los blogs desde el inicio de la crisis. Como resumen podríamos remitir a Ignacio Escolar en “El derecho de autodeterminación según convenga“. Entre los análisis para entender la reciente guerra en el Cáucaso, Escolar nos remite a. Thierry Maliniak, en El País: Kosovo, sí; Osetia del Sur, no. y a Carlos Taibo, en Público: Osetia del sur, sin asideros. Ambos autores plantean la misma pregunta: por qué los países que apoyaron la indepedencia de Kosovo ahora consideran sacrosantas las fronteas de Osetia. Y viceversa. En mi opinión, al final siempre es la misma cantinela: las responsabilidades y el petróleo. Los combates en la República separatista de Osetia del Sur encerrarían un serio peligro para Europa: que se dañe o destruya el estratégico oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhan (BTC), que se extiende desde el Caspio en Azerbaiyán hasta la costa turca en el Mediterráneo. El BTC es el segundo oleoducto más largo del mundo. La verdad es que lo del petróleo en estos tiempos difíciles no es una broma. Sólo espero que no lleguemos a los umbrales dickensianos.

Sin embargo yo haría una llamada de atención sobre otras cuestiones que no han sido traídas tanto al caso. Por ejemplo, qué decir del papel de Estados Unidos y de la ONU. Al hilo de la estampa del reivindicativo Hassan, este escenario en el Cáucaso nos recuerda a tiempos pasados, a una nueva guerra interpuesta típica de la Guerra Fría. Desde luego, los tiempos y las circunstancias han cambiado mucho, pero los protagonistas no. Son los mismos. Unos Estados Unidos aquejados de un complejo de hiperpotencia desde 1991, en los últimos tiempos achicado por la amenaza del terrorismo islamista, y una Rusia que quiere ser lo que siempre quiso ser, siguiendo las líneas maestras del expansionismo zarista, heredado por la URSS y vigente hoy en día en el Kremlim. ¿Podría estar en juego un equilibro de poderes? Hay cosas que no cambian tanto.

Algo ha de cambiar para que todo permanezca igualEl Gatopardo

11/08/2008, 22:14 | Comentarios & Trackbacks (1) | Permalink