Miguel Delibes, fin del camino
Miguel Delibes ocupa un puesto de primerísimo orden en la narrativa española del siglo XX. Un lugar de honor en el que, entre otros, también están escritores que forman parte de mi aventura personal por la literatura española, Camilo José Cela y Carmen Laforet. Pertenecen a una generación vital que se extingue pero cuyo legado literario es incalculable. No puedo resistirme a hacerles un modesto homenaje aprovechando, como se dice, que el Pisuerga pasa por Valladolid. Especialmente a Delibes y Laforet, dos caras de una misma moneda: la novela social, realismo descarnado y humanismo, el campo y la ciudad, el terruño y la ciudad cosmopolita machacada por un tiempo gris y frío como el mármol, constancia e intuición, el trabajo diario que busca domeñar al genio, cuya manifestación más evidente es la servidumbre de la ópera prima genial.
Pero son pocos, muy pocos, los casos de una trayectoria en los que el hombre y el autor no sólo no emprenden caminos paralelos, sino contradictorios. Ésta es una de esas excepciones. Hoy se ha marchado Miguel Delibes, con la misma naturalidad y sencillez que le han acompañado siempre, en su vida y en su obra.
“Si tu intención es descubrir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre” Albert Einstein
Estimada autora
De una manera fortuita y peregrina, pero no por ello menos afortunada, he llegado a tu bitácora. A ella me han conducido los pasos hacia el maestro castellano y en su calidez he reposado durante la víspera del Jueves Santo. Pese a mi vasta ignorancia sobre la Historia y sus entresijos, no he dejado de disfrutar de toda una relación de vicisitudes y emociones humanas.
Agradecido por tu esfuerzo, quisiera antes de despedirme darte la enhorabuena por tus líneas.
Hasta pronto
abril 1st, 2010 at 2:48