24/06/2009 Ventanilla – Mazunte – San Agustinillo
10:00 Desayunamos en el centro ecoturístico. Huevos revueltos con chorizo y frijoles, y café, por llamarlo de alguna manera. Aquí el café es aguado y excesivamente suave, nada que ver con el que se sirve en España.
11:00 Llegamos a Mazunte, al centro mexicano de la tortuga. Vemos cómo las cuidan, y un acuario con distintas especies de tortugas y peces. Curioso, sobre todo alguna que otra tortuga, como la lagarto, parecido a una iguana pero con caparazón.
13:00 Llegamos a San Agustinillo, un pequeño pueblecito costero, y muy poco turístico. Más bien parece orientado al turismo local, nada que ver con los grandes complejos hoteleros de otras zonas costeras. Las infraestructuras son mínimas, y se nota su pasado de pueblo pescador, transformado al turismo. Los hoteles son casas de dos plantas, donde los propietarios ocupan la primera y los huéspedes alquilan los cuartos de la superior. Nos alojamos en uno de ellos, en habitaciones para 4, salvo Carlos Blas y Giovi que ocupan la única doble. Y llenamos el hotel nosotros solos
La comida, pulpo al mojo de ajo. Nada espectacular, pero sabroso. Y cervezas mil…
El resto del día, hasta la noche, transcurre relajadamente, entre baños en el mar, partidas de cartas y cervezas en el hotel, que por cierto está en la misma playa. Él mar nos dio unos buenos revolcones, pero aún así disfrutamos como críos
Por la noche, tras ir en busca de “La caja magica”, cuyo mayor atractivo era el billar, supimos el por qué de su nombre: había desaparecido. Así que nos conformamos con “Un Sueño”, un bonito bar perdido en ese rincón del mundo…
Y después, un sueño algo más largo… mañana, el enésimo madrugón