Show must go on
Sí, el espectáculo debe continuar. En la última semana la televisión ha encontrado un filón en los aspectos más morbosos de un asesinato. La búsqueda de un cadáver se convierte per sé en noticia. Mientras, todos esperamos ansiosos a que la policía se cuelgue la medalla. ¿Puede justificarse la exposición mediática a la que se han prestado los máximos responsables de la investigación?
Esta es nuestra civilización, la civilización del espectáculo, como la califica Vargas Llosa. Una civilización donde prima el entretenimiento. La concupiscencia es el valor supremo de la ética de la superficialidad. Ya hemos dado el paso. No hay marcha atrás. Como predijo Sartori, la transición del homo sapiens al homo videns ha sido completada con éxito. El lenguaje televisivo se ha impuesto. Y como sabemos, esto ha tenido consecuencias. El lenguaje no sólo sirve para comunicar, es un instrumento de pensamiento. Las imágenes nos mueven emocionalmente. Lo reducen todo. Nuestro cerebro se simplifica, nuestro mundo se simplifica. Los padres llevan a sus hijos adolescentes, babies videntes, a la tele para suministrar carnaza a los carroñeros de ambos lados de la pantalla. Es su momento.
Quizás nos hallemos en el principio del fin de una civilización spengleriana, caracterizada por una cultura narcotizada y moribunda. Quién sabe….
Pero el espectáculo debe continuar, show must go on….
“En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa“. Antonio Machado