El Gatopardo cumple cincuenta años
Últimamente no suelo prestar mucha atención a la rabiosa actualidad. Pero hoy aprovechando el descanso dominical, mientras embebía un libro sobre los principales genios del Renacimiento italiano, dejé por un instante de contemplar El amor Sacro y Profano de Tiziano para concentrarme en una noticia del telegiornale (telediario) de la RAI que se escuchaba de fondo: se cumplían cincuenta años de la publicación de la espléndida novela de Giuseppe Tomasi Lampedusa. El Gatopardo cumple medio siglo.
Recuerdo haber visto la película en varias sesiones de una clase de pensamiento político, claro está, del XIX. Aunque en la Universidad iba a aquellas sesiones cinematográficas un poco por rellenar el expediente, en aquella ocasión no me arrepentí. La representación tan sugerente de esos dos mundos paradójicos e inalienables, más allá de la ideología, que encarnaban el jovencísimo Alain Delon (Tancredi Falconieri) y el bigotudo anciano Burt Lancaster ( el príncipe don Fabrizio Salina) en la Italia del trasformismo me hicieron pensar. Fueron un tiempo y una sociedad complejos, vibrantes, llenos de matices, en definitiva de contradicciones, que constituyen una referencia a la hora de entender el liberalismo oligárquico en el XIX, que se mantuvo hasta el siglo XX en la Europa del Sur.
El caso es que me sentía casi en la “obligación” de escribir sobre la Victoria estelar de Obama, digna con toda su parafernalia, de uno de los mejores estrenos cinematográficos de la temporada. Y fiel a mi estilo de perderme por los cerros de Úbeda, antes de cruzar el charco me apetecía pasearme por Palermo. Qué queréis que os diga, a mí Obama no me despierta pasiones. Ni siquiera desde la época en que la chica Obama (aquélla de la camiseta ajustada que se contoneaba a ritmo de Hip Hop) le dio su primer impulso mediático en el Youtube. Tampoco con sus discursos salvíficos ya como presidente del coloso americano. Me suena a anuncio. Desde luego, hay que reconocer que ya ha hecho bastante por la imagen en el exterior de su país (aunque no parece algo muy difícil, Bush había puesto el umbral muy, pero que muy bajo). Sin duda es un hombre con suerte, atractivo y capaz de vender un proyecto ilusionante. El temor de la familia Kennedy a que se consolidara otra saga familiar, los Clinton, con el mismo ascendiente sobre el partido demócrata, le ha ayudado mucho. No obstante, como político profesional (que conviene recordar que lo es) a Obama no se le pueden poner pegas. Veremos como gobernante. Casos como los del propio JFK o Carter podrían ser precedentes en cuanto a la montaña rusa que forman expectativa y decepción.
Sólo cabría esperar que Obama no pasase a la historia exclusivamente por ser el primer presidente negro de los EEUU (después de que Powell o Rice hayan desempeñado puestos muy importantes en el segundo escalafón de la cadena de mando, tamaña hazaña racial se antojaría de menor relevancia). En fin, que no puedo dejar de preguntarme si Obama sólo esconde en la manga el as del gatopardismo: “¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos, y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”. “…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está” (El Gatopardo).
Perdonadme la frivolidad pero aunque corran malos tiempos para un Woody Allen, en clara decadencia creativa, me inspira más que Obama.
”Hay momentos en que la audacia es prudencia” Clarence S. Darrow
Hola Caro,
Qué olvidada tienes a la historia histérica!!! Espero que sea para darle vuelo a esa Revista Digital que tanto promete.
Por cierto, no comparto la minusvaloración histórica del Primer Presidente Negro de los Estados Unidos.
Te recomiendo leer a William Faulkner para darle un contexto histórico literario a este momento trascendental para el Imperio Norteamericano.
Felices Fiestas,
Blas Andrés Soto
P.D.: El miércoles me voy para el Sur, el Sur del Mundo.
diciembre 13th, 2008 at 14:36Hola Blas!
Llevas toda la razón (en lo olvidada que tengo la historia histérica)!! Bueno, olvidada no sería la palabra..Hoy de momento le daré un vuelo al blog, de lo otro ya hablamos cuando vuelvas del Sur del mundo (qué envidia que me das)..
En cuanto a lo de Faulkner, quizás en todo caso releer, es siempre un gustazo..Ha llovido mucho desde la “generación perdida” y las cosas cambian. Habría que repensar las connotaciones del Imperio y actualizarlas un poco, no crees?
Gracias por tu fidelidad, es una suerte tener un lector como tú para disentir!!!
Felices Fiestas y buen viaje!!!!!
Ps. Tenemos un viaje pendiente por el Cono Sur!!!!
diciembre 16th, 2008 at 12:19