La indignación campa a sus anchas
El binomio que se establece entre bonanza económica y desapego cívico ha adornado períodos de relativa duración en las sociedades occidentales durante el siglo XX. Veremos qué ocurre en el siglo XXI. Desde luego, no es un fenómeno exclusivo de España, pero quizás adquiera unos rasgos específicos en un país como el nuestro, donde la conciencia cívica o ética de lo público continúa, en mi opinión, siendo en muchos aspectos una asignatura pendiente. La llamada “Spanish Revolution” podría representar la activación de una serie de reclamaciones que irían encaminadas, más que a regenerar o a revitalizar, a poner el acento sobre una falta general de valores y compromisos cívicos que -ampliando lo que se consigna en numerosos carteles y pancartas- brillan por su ausencia no sólo en “políticos y banqueros” (como categorías absolutas) sino en la sociedad. Si es así, celebro las movilizaciones como llamada de atención.
Desde el día 15 de mayo estoy siguiendo con interés el fenómeno, bien acercándome a una de esas plazas contagiadas por el espíritu de la de Sol, bien siguiendo en la red los comunicados de dos de las principales plataformas “espontáneas” que gestionarían las adhesiones como Todos a la plaza y Democracia real ya!. Plataformas que se han ido improvisando al calor de los apoyos y de la repercusión mediática de la iniciativa. En este sentido la noticia ha creado la realidad, tal y como viene sucediendo en la era de la revolución tecnológica y en las sociedades de la información (y lamentablemente no siempre del conocimiento). Paradójicamente los medios de la civilización del bluf, contra los que una de las plataformas carga especialmente la crítica, se han convertido en inesperados aliados.
El bluf o no, ésa es la cuestión. De ahí que me haya interesado especialmente el mensaje, y no tanto el continente como el contenido, antes de ponerme detrás del movimiento o respaldarlo más activamente. La representación constituye un punto central del discurso, de esa democracia con epíteto “real”. El método asambleario arroja demasiadas dudas de cara a su canalización en conquistas concretas, sobre todo cuando los que tenemos VOZ y VOTO somos más de 34 millones de ciudadanos. Me pregunto cuántos de esos 34 millones compartimos las heterogéneas, algunas concretas otras más difusas, reivindicaciones de los acampados o concentrados. ¿Qué porcentaje está de acuerdo con esa amplia hoja de ruta que incluye desde la reforma de la Ley electoral, pasando por el debate sobre la jefatura del Estado, al cambio de sistema económico? En una democracia no se funciona por aclamación y las mayorías (unánimes o no) se forman con los votos. Disociar las voces de los votos ha llevado a experiencias nada edificantes. Esto último es sólo una reflexión, no es que piense que el 15 M pueda derivar ahora en ninguna de ellas. En los diferentes manifiestos difundidos por los portavoces asamblearios, encargados de gestionar la política informativa, he detectado ausencias significativas como la de la palabra libertad acompañando a la igualdad. En general, el discurso está plagado de tópicos que quizás, pese a rebajar la utopía en el camino para llegar a una meta, de tanto usarlos se han quedado vacíos de contenido.
Parece que los discursos vacíos no sólo forman parte de la retórica política, también de la retórica social. Quizás los males endémicos de la política son el reflejo más visible, más indignante, de los que padece la sociedad, de los que padecemos incluyendo a quienes secundan el Yes we camp!
“Dicen…” es ya mentira”. Thomas Fuller
ufff…..
mayo 21st, 2011 at 0:01LAMENTABLE
no puedo expresarme de otro modo
siento haber perdido mi tiempo leyendo esto
saludos
Pues a mí, me ha hecho pensar…Es una visión diferente
mayo 21st, 2011 at 10:22Gracias por tu aportación y un saludo
PS.Hay mucho por lo que indignarse
Menos mal que aún hay personas que piensan y se expresan con argumentos, porque parece que nos tenemos que dejar arrastrar por las mayorias aunque carezcan de argumentos suficientes para sus acciones,más informacion y menos desinformacion por los medios.Todos tenemos derecho a expresarnos con tolerancia sean cuales sean nuestras ideas, no siempre lamentablemente son mejores las mayorías.
mayo 21st, 2011 at 11:23Saludos, muy interesante el post.
Luna
Creo que en estas acampadas falta el espritu de mayo del 68,aunque los motivos sean distintos como sus necesidades.Saludos Helena
mayo 21st, 2011 at 19:40Buena reflexión.
mayo 22nd, 2011 at 2:20Al lector que tilda de lamentable el texto comentarle que, efectivamente, su sitio no está aquí, mejor en Sol, donde la carencia de discurso coherente y el Sanfermin reinante son mucho más divertidos.
Tal vez, un día, decida pensar por si mismo y sea capaz de argumentar sus ideas. Hoy, a tenor del comentario, es evidente que no es capaz de hacerlo. Normal, sin el comisario político de guardia es más jodido saber contestar…
A mí me parece bien que las personas manifiesten su disconformidad,es lo suyo en un país democrático , pero me gustaría saber qué alternativa dan los promotores de la Revolucion Epañola, porque la mayoría de los españoles estamos indignados de cómo nos están gobernando la clase política, tanto el ejecutivo como la oposición. Por poner un ejemplo, no se puede medir por el mismo rasero al que se compró su primera vivienda que al que cambió sin nesecidad de hacerlo y compró otra vivienda muy por encima de sus posibilidades, que hay muchos casos y lo digo con conocimiento de causa. Por eso me parece bien una reflexión colectiva, los bancos no llamaron a nadie para inflar sus hipotecas. Y los ninis que reflexionen antes de unirse a cualquier protesta que para ellos o por lo menos a la gran parte es un divertimento más que una reivindicación. No echemos la culpa de todo a los demás y aportemos nuestro granito de arena. saludos
mayo 22nd, 2011 at 16:11Pepa
Gracias a todos por vuestro tiempo y argumentos.Quizás ahora quepa la reflexión acerca del impacto del 15 M sobre lo que casi un 70% de los electores expresaron en la jornada de ayer.
mayo 23rd, 2011 at 9:09Salu2
Historiadora histérica
Siempre es mejor culpar a los demás que mirar nuestras conciencias.
Nuestra monarquía parlamentaria, con sus virtudes, no es la panacea y deberíamos preocuparnos por depurarla -dudo mucho que movimientos como los del 15-M nos ayuden-. Entiendo que es de vital importancia que determinados aspectos sean revisados con urgencia, como por ejemplo, el presente sistema electoral tan beneficioso para el bipartidismo en el que estamos sumidos -por falta de alternativas o por borreguismo, no estoy seguro- y para determinadas fuerzas muy votadas pero tremendamente focalizadas, que con frecuencia se convierten en la llave que conduce al poder a uno de los dos grandes y cuya inevitable intervención luego repercute en la gestión de todo el territorio nacional, en favor de unos pocos y en consecuencia, en detrimento de otros muchos… No parece muy justo. Para otro día dejaré mi reflexión sobre una cada vez más anacrónica monarquía hereditaria -crucemos los dedos para que no nazca, si es que no lo ha hecho ya, ningún idiota primogénito- cuya principal, única y no por ello, fácil tarea -además de vivir a tutti plen- es la de representar a nuestro país en el exterior.
Dicho esto, no veo la necesidad como algunos están dejando caer, de anticipar unas elecciones generales a la vista de los resultados obtenidos en las elecciones provinciales y autonómicas. No me dirán que cuánto menos, no es llamativo y significativo dicho resultado… ¿Es que acaso todos los Ayuntamientos y Juntas Autonómicas gestionados por el PSOE lo han hecho tan rematadamente mal? o ¿Es que todos los gobernados por el PP, lo han hecho tan bien que se ha corrido la voz y es ése el motivo de que solo se hayan producido alternancias en un sentido? .Me encantaría creer que es así pero me da que la triste realidad es que muchos no saben distinguir bien lo que son unas elecciones generales de unas autonómicas o provinciales…Y por supuesto que creo firmemente que la alternancia en el poder en todo sistema democrático es además de necesaria, saludable. Los fanáticos e incondicionales nos hacen un flaco favor a todos.
Creo que casualidad o no, ha sido una suerte que España sea completamente azul y haya tanto optimismo por esta nueva corriente de cambio -desde el Yes We Can de Obama, su manera de gobernar EE.UU. y la caída de Bin Laden bajo su mandato el mundo es muchísimo mejor, ¿Verdad?-, porque ante el panorama que se presenta de recortes dramáticos en el gasto público por parte del Estado, no sería muy recomendable tener un gobierno en las Juntas y Ayuntamientos de un color distinto al central, y sobre todo porque así, ya no podrán echarse la culpa los unos a los otros como nos tienen acostumbrados, aunque qué duda cabe que si finalmente no lo hacen bien y las cosas no mejoran, responsabilizarán de la situación al anterior gobierno.
Y es por ahí, por donde quiero que vaya mi discurso de hoy… empiezo a estar un poco cansado de tanta crisis, de tanto paro, de tanto crucificar a unos y a otros… culpando siempre de nuestra situación actual a los que están en el poder… por qué nunca nos miramos a nosotros mismos con franqueza… sin autoengaños… Cuántos de los que ahora se reunen en las ¿masivas? manifestaciones del 15-M, se han formado y cualificado para desarrollar buenos puestos de trabajo, cuántos saben lo que significa la palabra sacrificio, cuántos no han aceptado trabajos en negro para evitar declarar IRPF o seguir cobrando prestaciones por desempleo, cuántos de los que se quejan de la subida del IVA no han pagado obras y reparaciones sin IVA para ahorrarse un pico, cuántos de los que se quejan de no tener viviendas asequibles han visto como sus padres especulaban con sus propiedades… por supuesto, que hay muchos cambios por delante que debemos afrontar en el ámbito político y social, que con total seguridad existen otras medidas alternativas a las que se han tomado, mucho menos dañinas para el pueblo y sin duda más efectivas para sanear las arcas del estado, pero no se nos olvide que los políticos (Presidentes, Ministros, diputados, senadores, alcades y concejales) que deben tomar esas decisiones no son más que el fiel de reflejo de la sociedad a la que gobiernan.
Vaya por delante que creo que el Gobierno se ha equivocado de una manera brutal pero no tanto en la gestión económica, -sinceramente no creo que difiera tanto de la que pueda promover el otro partido mayoritario en España en el panorama económico actual- , como en el hecho de que hayan pensado que el pueblo es idiota, lanzando hace unos años mensajes del tipo: “España está en la Champions League de la Economía Internacional”, para que después cuando se han hecho notar -y de qué forma- los efectos de una crisis brutal, adimensional y con consecuencias aún inciertas para todos, ni siquiera se tenga la decencia de admitir los errores cometidos o al menos, dar las explicaciones necesarias por tener que tomar esas medidas tan drásticas, necesarias e incongruentes por otra parte, con la ideología que promulgan, por mucho que se vean obligados por la UE -bajo la contínua amenaza de una posible intervención- o en ¿menor? medida por las presiones de EE.UU y China.
Obviamente lo pagará en las urnas, y sin duda, lo que más temo de este inexorable cambio, son los posibles ajustes que puedan poner en marcha nuestros príncipes azules salvadores respecto a las políticas sociales y su gestión del Estado del Bienestar, que a buen seguro tampoco nos llevará a salir de la gran crisis económico-social que vivimos.
El hombre nace libre, responsable y sin excusas. Jean Paul Sartre
mayo 26th, 2011 at 22:33