Underground: la ciudad del arcoiris
Así se titula la película de Gervasio Iglesias sobre la Sevilla pionera de los años sesenta, de la música progresiva y el underground, donde los norteamericanos enrollados procedentes de California -via Rota y Morón- traían discos y guitarras Fender, anfetaminas y hachís.
Cuna del hippismo español, se nos enseña la Sevilla -como escribe José Ribas en los Setenta a destajo ajoblanco y libertad- trasnmutada en la California española antes del 68, donde el bar Jardines, el club Yeyé, el pub Don Gonzalo o las glorietas del Parque María Luisa se llenaron de melenas y prácticas contraculturales, místicas y arrolladoras, a cuyo encuentro acudían hippies de toda Europaque deseaban ser hombres de la praderas entre 1967 y 1972. Se trató de un movimiento cuyo máximo exponente fue la nueva música del grupo Smash, con su MANIFIESTO DE LO BORDE
Cosmogonía de la estética de lo borde:
• Hombres de las praderas (Dylan, Hendrix, Jagger…)
• Hombres de las montañas (Manson, Hitler…)
• Hombres de las cuevas lúgubres (funcionarios)
• Hombres de las cuevas suntuosas (presidentes de consejos de administración, grandes mercaderes)
- Los hombres de las praderas son los únicos que están en el rollo y que han salido del huevo. Sus carnets de identidad son sus caritas.
- Los hombres de las montañas se enrollan por el palo de la violencia y la marcha física.
- Los hombres de las cuevas lúgubres se enrollan por el palo del dogma y te suelen dar la vara chunga.
- Los hombres de las cuevas suntuosas se enrollan por el palo del dinero y del roneo.
- No se puede hacer música en las cuevas del infortunio; hay que abrirse hacia las praderas.
- Las relaciones hombre de las praderas-mercader de las cuevas suntuosas son siempre de sado-masoquismo.
- Sólo se puede vivir tortilleando.
“Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo” A. Palacio Valdés