SECUESTRANDO EL AIRE
El espacio aéreo cerrado, pasajeros encerrados en aviones que se sienten víctimas de un auténtico secuestro. Realmente han secuestrado, lo insecuestrable, el aire. El caos se apodera de los aeropuertos españoles, se contagia con rapidez al resto de Europa, afectando fundamentalmente a conexiones trasatlánticas. Se habla de abandono del puesto de trabajo, el cambio de turno de las 6 p.m. no se ha producido. La respuesta al nuevo modelo de gestión aeroportuaria aprobado por el gobierno ha sido demasiado rápida, para creernos su alegada espontaneidad por el irresponsable sindicato de controladores aéreos (USCA), que insulta a la inteligencia de todos. De nuevo, desplazamientos en masa brindan la oportunidad de una huelga salvaje e ilegal, pero sobre todo cobarde (con el concurso al fraude constitutivo de acciones penales) que utiliza como artillería pesada a más de 250.000 personas, contra quienes amenazan su estatus de trabajadores privilegiados, que bastardean en aras de sus propios intereses un servicio público. Unos supuestos derechos jamás podrán defenderse sobre la conculcación de otros: más de 300.000 euros al año, jubilación a los 50 años en condiciones que muchos no nos atreveríamos a soñar. Tan sólo confío en un correctivo contundente: despidos procedentes y la militarización del servicio en situaciones como éstas.
“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas”, Miguel de Ceervantes Saavedra (1547-1616)