-->
Nada de lo humano me es ajeno

Luces de Navidad en Berlín

 Publicado por: Historiadora Histérica en Historia, Internacional, Personal, Viajes

En conversaciones recientes con amigos que habían visitado Berlín en la última década, el calificativo unánime para la ciudad era “sorprendente”. Y lo cierto es que, a pesar de estar prevenida y de las expectativas, Berlín me ha sorprendido. Aunque quizás, yo cambiaría el adjetivo por otro, que no se aleja demasiado de la misma idea, pero que refleja más mi experiencia:”impactante”.

En los días previos al viaje, no podía dejar de pensar que -a la vuelta de la esquina- me aguardaba una cita con la historia europea y mundial del siglo XX. Recorrería uno de los escenarios más visibles del “telón de acero”. Una expresión que, casi 15 años antes de su plasmación física en Berlín en 1961, Winston Churchill haría popular. La imagen de los berlineses orientales aquella fría noche de noviembre de 1989, cruzando la puerta de Brandenburgo, abrazándose a sus homólogos occidentales, me sacudía la memoria y las emociones. En pocas horas estaría allí, in situ, paseando por un icono sentimental de la historia del siglo XX.

Han pasado casi veinte años desde aquello. Y debo decir que me he encontrado con un titánico Fénix renacido de sus cenizas. La línea sobre el pavimento que testimonia el trazado de ese ominoso muro, que privaba de libertad a orientales y sitiaba a occidentales, parece diluirse en la vida de un Berlín poderoso, tenaz, dinámico y moderno. En definitiva, muy nuevo. Fragmentos del muro a lo largo del trazado, con un kilómetro y medio, aún en su ubicación original en East Side Gallery, el Checkpoint Charlie o los monumentos a los caídos soviéticos, en Tiergarten o Treptower park se han convertido en atractivos turísticos de una ciudad, que para mí es mucho más que eso. No quiero decir con esto que las profundas y espeluznantes cicatrices del nazismo y la Guerra Fría hayan cicatrizado (no soy quién, ni desde luego estoy capacitada para ello). Ciertamente Berlín ofrece la oportunidad de explorar su lado más sombrío, un recorrido por los cuarteles generales de la Gestapo y de la Stasi respectivamente constituyen dos claros ejemplos. Basta sólo con internarse en el laberinto de bloques de hormigón, que forma el Monumento a los judíos caídos en Europa, para sentir el desgarro ajeno. 

Sin embargo, dejando atrás la melancolía, en este viaje han dominado las luces. La tradición alemana, particularmente berlinesa, de la feria de Navidad ha tenido mucho que ver. No esperaba visitar una ciudad tomada literalmente por el bullicio, el vino caliente con azúcar y especias,  algodones de azúcar, bolas de chocolate y nata y, por supuesto, las salchichas. Pasear por barrios de ensueño como Spandau, el colorido y las luces de un sinfín de atracciones en Alexander Platz (desde la que es inevitable mirar de reojo la torre de la televisión), la elegancia de Gendarmenmarkt y qué decir de la pendiente de hielo de la Postdamer Platz a la que no pude resistirme, han sido experiencias inolvidables. Mi primera visión de Berlín fue el impactante Sony Center, engalanado por una cascada de luces, atestado de berlineses con ganas de pasárselo bien un sábado por la noche, mientras cantaban villancicos. Eso sí, cantaban mientras jugaban al Singstar de Playstation, muy acorde con el tono futurista del complejo.

Si hubiese viajado en otras fechas, mi visión habría sido totalmente diferente. Pero Berlín posee muchas caras, desde la más abominable a la más esperanzadora. Quizás sólo haya vivido una ilusión, un bonito sueño navideño. Pero no se puede negar que Berlín tiene magia, la de reinventarse a sí misma.

La humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla“. Flaubert

 

diciembre 17th, 2008 at 13:07


3 respuestas to “Luces de Navidad en Berlín”

  1. luna Dice:

    Me ha dado alegria leer la nueva entrada, te echabamos de menos, un abrazo

  2. Catalina Dice:

    Bonito hoy hablar de la ciudad donde vivo hace ya. A veces cuando las esquinas y lugares historicos se vuelven cotidianos, olvidamos el impacto que nos hizo la primera vez. Te animo a venir entre finales de mayo hasta mediados de julio, encontraras un Berlin que no duerme, y siempre tiene luz.
    Un saludo

  3. historiadorah. Dice:

    Bienvenida Catalina! Gracias por la sugerencia y ten por seguro que volveré a Berlín….
    Salu2

Deja una respuesta