Miguel Delibes, fin del camino
Miguel Delibes ocupa un puesto de primerísimo orden en la narrativa española del siglo XX. Un lugar de honor en el que, entre otros, también están escritores que forman parte de mi aventura personal por la literatura española, Camilo José Cela y Carmen Laforet. Pertenecen a una generación vital que se extingue pero cuyo legado literario es incalculable. No puedo resistirme a hacerles un modesto homenaje aprovechando, como se dice, que el Pisuerga pasa por Valladolid. Especialmente a Delibes y Laforet, dos caras de una misma moneda: la novela social, realismo descarnado y humanismo, el campo y la ciudad, el terruño y la ciudad cosmopolita machacada por un tiempo gris y frío como el mármol, constancia e intuición, el trabajo diario que busca domeñar al genio, cuya manifestación más evidente es la servidumbre de la ópera prima genial.
Pero son pocos, muy pocos, los casos de una trayectoria en los que el hombre y el autor no sólo no emprenden caminos paralelos, sino contradictorios. Ésta es una de esas excepciones. Hoy se ha marchado Miguel Delibes, con la misma naturalidad y sencillez que le han acompañado siempre, en su vida y en su obra.
“Si tu intención es descubrir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre” Albert Einstein
26/06/2009 – San Cristóbal de las Casas
8:45 Algo mas descansados, y tras un desayuno continental (el primero en estos días, y no muy allá), salimos hacia Chiapa de Corzo.
9:15 En Chiapa de Corzo, vimos la plaza de la pila, que se dice que esta inspirada en la diadema de Isabel II. Y al ladito, un par de calles más abajo, el embarcadero para el paseo en barca por el río Grijalva hacia el Cañón del Sumidero, que según la radio es una de las nueve maravillas naturales de Mexico. Y no es para menos, es impresionante. En su punto más alto, el cañón alcanza los 1000 metros, y forma parte del escudo de Chiapas. Monos, garzas y cocodrilos son parte de la fauna de este lugar. Llegamos hasta la presa, pasando por la formación natural conocida como Árbol de Navidad, y por una pequeña cavidad donde, dicen, hay un relieve de Cristo…
De regreso del paseo, comimos en uno de los puestos del mercado. Después, visitamos el museo de la laca, donde exponen una colección de objetos lacados, de los que destacan las jícaras, calabazas vaciadas y pintadas que sirven como cajitas u objetos decorativos. De vuelta, probamos las hormigas, tostadas y de sabor más agradable que los chapulines.
12:30 Llegamos a Zinacantán, un pequeño pueblo donde la artesanía indígena es el principal atractivo. La advertencia, en la puerta de la iglesia, es clara: se prohíbe fotografiar la iglesia bajo pena de multa e incluso prisión.
En la plaza mayor nos abordan un par de chicas del poblado, invitándonos a ir a su casa para mostrarnos sus labores de artesanía e invitarnos a una tortilla y un poco de licor típico de la zona, el Posch. Juana es nuestra anfitriona. Queda para la posteridad la imagen de los señores Bedolla con el traje típico de novios del pueblo. Es curioso ver como los chicos visten como quieren, y las mujeres van todas con el traje tradicional.
Aquí dejamos a Blas y a Giova, ya que ella andaba un poquito mal del estómago. Nos alcanzarán en San Cristóbal, así que Santi y yo pasamos a la furgoneta de los Bedolla.
14:00 Llegamos a San Juan Chamula, otro pueblo de la zona, y uno de los más importantes. Aquí sigue en pie la advertencia al fotógrafo, al parecer más severa aún, condicionada por extrañas creencias sobre la capacidad de robar almas de una cámara. Aun así, la visita merece la pena. La iglesia de San Juan Bautista supone una interpretación totalmente desconocida para mí de la fe cristiana. De entrada, impacta la cantidad de velas que hay encendidas. Por todas partes, incluso ocupando el suelo de la iglesia, la imagen es impresionante y sobrecogedora. El suelo está tapizado de agujas de pino, para aumentar todavía más la extraña sensación que se siente en este lugar. La ausencia de liturgia es total, y cada grupo reza apoyados sobre el suelo delante de la imagen del santo de su devoción. Se mezclan rezos en nathual con rituales paganos, como pasar tres huevos por encima de las velas para que alguien sane, o sacrificios de gallos con parecida finalidad. Otra cosa extraña es la ausencia de púlpito. Al parecer, según Lizet, el cura da misa una vez por semana, pero los parroquianos no deben de hacerle mucho caso. Salgo de ahí pensando en el daño que les hicieron a esta gente los conquistadores y misioneros, mezclando ritos paganos con la religión católica, en un intento por sumar fieles. Lo más curioso es que en el basamento de la cruz que hay a la entrada, figura un azulejo con el retrato de Juan Pablo II. Y es que ellos mismos se consideran católicos…
17:00 Llegada a San Cristóbal de las Casas, comida, bistec troceado con verduras, arroz y frijoles. Visita, cómo no, al mercado de comida. Pasamos por delante de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán para admirar su preciosa fachada, y paseamos por el centro, junto al ayuntamiento, la catedral y el palacio del municipio. Nos alojamos en el hotel Misión Colonial, un bonito lugar con una calidad aceptable, se nota que estamos en un enclave bastante turístico.
20:00 Nos encontramos con Blas. No parece que Giova haya mejorado mucho, así que la ha dejado en otro hotel, cercano al centro. De camino, pasamos por la tienda donde ha dejado para reparar su cámara, ya que en la visita al Cañón, tuvo un golpecito con el suelo de la barca. Aquí las cosas funcionan de otra manera, y Blas aceptó la sugerencia del tendero, que después de repararla, la dejaría en el bar de al lado para que la recogiera y le pagase al camarero.
23:00 Cervezas en El Gato Gordo, con música en directo. Beto, Santi, Arancha y servidor son los últimos que aguantan en pie. Litronas de litro y cuarto que para eso estamos en México. Y al hotel a dormir.
25/06/09 Tuxtla Gutierrez
7:00 Salimos hacia Tuxtla Gutierrez, capital de Chiapas.
10:30 Hacemos una pequeña parada para desayunar en Sto Domingo de Tehuantepec. Como va siendo habitual, buscamos el mercado, tras sortear una infinidad de motocarros. Desayunamos en un puestecito algo ligero, unas empanadas de quesillo y un refresco de manzana. Empiezo a acostumbrarme a estos desayunos, costará volver a la rutina del pan tostado con aceite y el café.
12:00 Continuamos hacia Tuxtla, la carretera es bastante puñetera, montañosa y con camiones,
salpicada de controles militares, topes a cada rato y mucho sueño. Ese día Blas-Carlos aguantó el tipo y se hizo casi todo el camino, a mi me dio la pájara a la media hora de coger el volante. Al menos pude dormir un rato y recuperar algo de fuerzas. Algo mejor anda Arancha, ha estado desde hace unos días con el estomago descolocado, y parece que lo ha superado.
17:00 Llegamos a Tuxtla Gutiérrez, agotados por el viaje y por la maldita carretera. Aunque creo que va a ser la rutina habitual, no creo que lleguemos a acostumbrarnos.
18:00 Comimos (repito, comimos) sobre las 7 de la tarde cerca del hotel, tazajo con salsa de pepita (de calabaza) y tacos de ubre. Los tacos estaban exquisitos, a pesar de que la casqueria no es precisamente una de mis debilidades.
19:00 Después de comprar unos pantalones cortos, para suplir los desmontables que descansan en casa de Beto en el DF, nos fuimos al parque de la marimba a escuchar ese instrumento típico. Se suspendió el concierto por lluvia, y nos impidió disfrutar de la ciudad. Vimos la catedral, asombrosamente vacía, junto a un monumento a Benito Juarez, que recordaba lejanamente al Lincoln Memorial.
22:00 Tras la promesa del guía oficial de pancho freedom de salir de juerga, nos avisa su auxiliar Arancha que se encuentra levemente indispuesto y que tenemos la noche libre. Vamos, que a dormir que mañana toca más
24/06/2009 Ventanilla – Mazunte – San Agustinillo
10:00 Desayunamos en el centro ecoturístico. Huevos revueltos con chorizo y frijoles, y café, por llamarlo de alguna manera. Aquí el café es aguado y excesivamente suave, nada que ver con el que se sirve en España.
11:00 Llegamos a Mazunte, al centro mexicano de la tortuga. Vemos cómo las cuidan, y un acuario con distintas especies de tortugas y peces. Curioso, sobre todo alguna que otra tortuga, como la lagarto, parecido a una iguana pero con caparazón.
13:00 Llegamos a San Agustinillo, un pequeño pueblecito costero, y muy poco turístico. Más bien parece orientado al turismo local, nada que ver con los grandes complejos hoteleros de otras zonas costeras. Las infraestructuras son mínimas, y se nota su pasado de pueblo pescador, transformado al turismo. Los hoteles son casas de dos plantas, donde los propietarios ocupan la primera y los huéspedes alquilan los cuartos de la superior. Nos alojamos en uno de ellos, en habitaciones para 4, salvo Carlos Blas y Giovi que ocupan la única doble. Y llenamos el hotel nosotros solos
La comida, pulpo al mojo de ajo. Nada espectacular, pero sabroso. Y cervezas mil…
El resto del día, hasta la noche, transcurre relajadamente, entre baños en el mar, partidas de cartas y cervezas en el hotel, que por cierto está en la misma playa. Él mar nos dio unos buenos revolcones, pero aún así disfrutamos como críos
Por la noche, tras ir en busca de “La caja magica”, cuyo mayor atractivo era el billar, supimos el por qué de su nombre: había desaparecido. Así que nos conformamos con “Un Sueño”, un bonito bar perdido en ese rincón del mundo…
Y después, un sueño algo más largo… mañana, el enésimo madrugón
23/06/2009 – Puerto Angel – Ventanilla
06:50 :Tocan diana pronto, nos espera un largo día de conducción. A pesar de que la distancia es corta, alrededor de 400 km, la carretera es muy difícil: prácticamente todo el recorrido es por montaña y el estado de la carretera es bastante malo. El primer turno lo hará Blas… Carlos, aunque está un poco tocado por el resfriado. Creo que la gripe A ha llegado.
08:30: Llegamos a Okotlan, y desayunamos en el mercado. Un atole y una enfrijolada con carne sirven para coger fuerzas para el camino. Visitamos la iglesia de los dominicos, bastante sencilla, y más atractiva por fuera que por dentro, con una curiosa sucesión de cúpulas.
09:30 Arrancamos
11:30: Cambiamos de conductor, y me toca conocer la montaña mexicana. Como suponía, difícil y bastante dura.
La vida a bordo nos lleva a momentos memorables. De hecho, redefinimos el concepto de totopo. Los aquí llamados topes, o reductores de velocidad (es decir, los resaltos) se convierten gracias a Bl… Carlos, en totopos, totopitos o gran totopo. Incluso en supertotopos, cuando rascamos los bajos del coche. De momento, el Chevrolet sobrevive. Y que dure.
14:30: Llegamos a Puerto Ángel. Y una bofetada de calor húmedo es su tarjeta de presentación. A la vista, el Pacífico, en forma de pequeña bahía que sirve de puerto a las barcas de pescadores. Alivia un poco el calor la brisa que viene del mar, que anda un poquito picado. Comimos en un chiringuito al lado del mar, tostadas de pollo y una corona. Y sin prisa, disfrutando de la jornada de relax que se aproxima
17:00 Llegamos a Ventanilla, a un centro de ecoturismo. Nos vamos a alojar en unas cabañas, con cama, baño… y sin agua caliente. Me temo que me voy a tener que acostumbrar a las refrescantes duchas de agua fría… aunque se agradece, el calor sigue siendo insoportable. Acordamos con una de las encargadas empezar la patrulla para buscar tortugas a las 12 de la noche. El precio de todo se negoció hasta ultima hora. De hecho, la patrulla pasó de ser a cambio de un donativo a 50 pesos por persona. Pero bueno, después del viaje que nos hemos pegado, el precio es lo de menos.
En lo que llega la hora de la patrulla, y después de instalarnos, nos relajamos en la playa. Bañarnos, poco, porque había un oleaje de muerte. Así que nos dedicamos a la sana actividad de rascarnos la tripa, convenientemente puesta al sol. A Carlos Blas le entran tentaciones de unirse a un partido de fútbol que jugaban unos chicos en la playa, y de hecho entra a jugar un poco, hasta que, por respeto a su lesionada rodilla (y también porque no le daban mucha bola, literalmente) decide retirarse.
Dimos un paseo por la playa hasta los restos de un avión estrellado en la orilla. Por lo poco que sé de aviones, yo diría que era un hidroavión, pero… quién sabe, está bastante irreconocible. La verdad es que con la tormenta de fondo quedaba casi hasta apropiado en el paisaje.
00:00 Nos reunimos con la bióloga que nos guiará en el patrullaje nocturno. Queda terminantemente prohibido utilizar cualquier tipo de luz, y siendo noche de luna nueva y con nubes… adiós a las fotos.
Al empezar la patrulla, se nos explica que irá primero un quad para localizar las tortugas, y después, si se localiza alguna, iremos donde nos indiquen. Hubo suerte, y en apenas media hora localizamos una tortuga que acababa de empezar la puesta.. Era una tortuga enorme, una golfita, y estaba poniendo los huevos en un hoyo que excavó en la arena. Fue algo bonito, lo típico que siempre ves en documentales y que por fin logras ver con tus ojos.
Los huevos los llevan a un corral, para tenerlos controlados y seguros, y también vimos cómo los colocaban.
Terminamos la patrulla pronto, a la 1:30. Pero felices por haberlo conseguido. Algún cursi diría que hemos asistido al milagro de la vida…
22/06/2009 Oaxaca
6:30 GMT – 5: Madrugón al canto. Y van dos… en fin, todo sea por conocer México. Nos esperan unas 5 horas de viaje por carretera hasta Oaxaca. A ver qué tal se nos da. La caravana de Pancho’s Freedom se compone de una furgoneta (con Arancha, Adrián, Lizeth, Beto, Edith y Humberto) y un coche (Santi, Blas, Giova y yo). Iniciamos la ruta.

8:50 GMT – 5 : Parada para descansar y cambio de conductor, y me toca a mi al volante. Ya he comprobado, como pasajero, que esto es una jungla. Madrid, una balsa de aceite al lado de esto. A ver si sobrevivimos. Mi primera ruta en otro continente, la mexicana 150, hacia Oaxaca.
11: 50 GMT – 5: Llegada al hotel. Vivos de casualidad, madre mía!!!. Ya lo he visto todo: he visto como UN AUTOBÚS adelantaba al padre de Beto, que a su vez trataba de adelantar a un camión, echando al arcén de paso al que venia de frente. Todo esto en una carretera de un solo carril por sentido, ¡¡Temblad, madrileños!!… En fin, hemos llegado y eso es lo importante.
Nos alojamos en el Hotel Los Olivos. Bonito y acogedor, con piscina y spa. Dejamos los coches, y nos vamos caminando hacia el centro de Oaxaca. Una ciudad pequeña y, para mi gusto, más bonita que lo que llevo hasta ahora. Se nota la mano colonizadora por todo el centro histórico. El plan no es muy duro, visitar la ciudad a ritmo relajado.

14:30 GMT – 5: Llegamos al centro, y ya va tocando comer. Salimos en busca del mercado de alimentos, que aparte de las funciones típicas, también tiene pequeños puestos de comida. Cayeron un par de Coronas (las conocidas en España como Coronitas) y unas enfrijoladas con carne. Y unos chapulines que nos ofrecieron a probar en uno de los puestos. Aparte de la aprensión inicial que produce el hecho de comerse un saltamontes, el sabor era algo ácido. No era desagradable, pero creo que tampoco va a ser mi comida favorita.
16:00 GMT – 5: Después de reponer fuerzas, empezamos la visita. Comenzamos por el mercado de artesanía, con, sobre todo, prendas típicas y objetos decorativos. Entre otros, los alebrijes, una suerte de criatura fantástica, mezcla de otras muchas, de vivos colores y cuyo fin es aprotopaico: ahuyentar a los malos espíritus. Aprovechando la visita, encontré, con la ayuda de Edith, un poncho o zarape para Alex y un fular para mamá. Y alguna cosita más para la niña que se nos quedó en Madrid.
El resto del día transcurrió de manera tranquila, paseando por las calles de la ciudad. Visitamos
- la catedral,
- el zócalo (o plaza mayor) con sus terrazas,
- la Iglesia de Santo Domingo, que junto con el antiguo convento (actualmente un precioso y lujoso hotel, similar a los paradores españoles) formaba parte de las propiedades de los religiosos de la ciudad, hasta que fueron expulsados por el gobierno. Actualmente solo la iglesia cumple su papel original
- La casa de Benito Juarez, natural de esta ciudad.
- Una antigua mansión colonial, que actualmente es una biblioteca publica. Me encanta el estilo colonial..
- Y alguna que otra platería, en busca del regalo pedido… Edith, de nuevo, me hizo de guía por las tiendas. Como dice Aran, ¡¡que me la envuelvan que me la llevo!!!
Y finalmente, a cenar. Una parte importante del viaje va a ser descubrir su gastronomía, e intentaré probar todo lo que mi estomago tolere. En la cena, unas memelas y unas jarras de agua de jamaica y de sandia.
Siguiente parada: Puerto Angel
21/06/2009 Teotihuacán
7:30, GMT – 5: Nos levantamos temprano, cosa que creo va a convertirse en algo habitual. Un café rápido, y a la furgoneta. Destino: TEOTIHUACÁN.
8:30, GMT – 5: Después de 48 km. de autopista aderezados con un millón de baches, llegamos al aparcamiento de Teotihuacan. Tras pagar 4 entradas, ya que los domingos los mexicanos no pagan y por lo visto Giova, que nació en Arequipa (Perú), también es mexicana. Ni documentación ni nada que valga, la prueba del algodón para pagar o no pagar es tu cara. Primera labor del día: desayunar. Y nada de café con leche y tostadita. Aquí se desayuna de forma contundente: pedimos, para 8, un kilo de asado de cordero, una enchilada, unos consomés y café de olla. Todo ligerito. Y light, muy light.
9:15, GMT – 5:
Después de pasear por los restos de la pirámide de Quetzacoal, donde había unos danzantes realizando bailes rituales, nos encaminamos hacia las pirámides por la Avenida de los Muertos y nos encontramos con la pirámide del Sol a la derecha, y más al fondo está la de la Luna. Respectivamente, la más grande del complejo y la más importante para el culto. Y bueno… la pirámide del sol, pese a sus 65 metros de altura, lo lógico es subirla. La vista probablemente merecerá la pena. Nos encaminamos hacia la cumbre, y empiezo a extrañar no llevar un piolet en la mochila; más que subir escalones, parecía que trepábamos por una pared. Llegamos, al fin, exhaustos. Pero llegamos, y mereció la pena: la vista es espectacular. Se ve toda la ciudad, es inmensa. Y te puedes hacer una buena idea de lo que fue aquella civilización. Y, por supuesto, cumplimos con el ritual de ir de blanco (o al menos lo más blanco que se pueda) para cargarnos de energía, puesto que hoy es el solsticio de verano. Y también tocamos el centro de la pirámide, una especie de huellita de metal.
Así me hago la foto, con el dedo cual E.T. apuntando hacia su casa, pero eso sí hacia abajo. Después de cargarnos de toda la energía positiva del mundo y parte de la galaxia, bajamos Santi y yo hacía un pequeño museo sobre la ciudad. Allí vimos más de cerca los dioses Tlaloc y Quetzacoal, y algunas piezas arqueológicas, incluyendo unos enterramientos.
Y después, otro ascenso, algo más corto pero igual de duro, a la pirámide de la luna. Al estar justo al final de la avenida de los muertos, la panorámica de la ciudad es bastante más
completa, y se aprecia la armonía del conjunto de construcciones.
Después de sortear a vendedores de recuerdos, guías y, ahora sí, un montón de turistas, nos damos un último paseo por las ruinas de la ciudad. Compramos algún recuerdo, y vimos unas pinturas recientemente descubiertas. Lo único que nos falto fue ver a los Voladores de Papantla, unos danzantes que se descuelgan de lo alto de un mástil “volando” alrededor de él. Habrá una segunda oportunidad en el museo arqueológico.
15:30, GMT – 5: Comemos en el Samborns, o El palacio de los azulejos, en el Eje Central (¡gracias Adrián!). Un bonito edificio, elegante, y con un fresco de Orozco. Menú: Enchiladas de pollo, totopos, molletes y cerveza. Para variar, buenísimo, y sin picantes (previa petición, por supuesto). Desde dentro vimos la tormenta que comenzaba a caer, y no pintaba bien. Afortunadamente amainó un poco y pudimos salir.
17:30 GMT – 5: Nos encaminamos a la Torre Latinoamericana, con intención de subir al mirador. Idea que desechamos tras reanudar la lluvia, con bastante más fuerza que antes. Al lado teníamos el Palacio de Bellas Artes, y como era también otro de los puntos a ver, entramos directos. Los murales de Diego Rivera fueron el plato fuerte, con su habitual carga de crítica y denuncia. El que más me gustó fue el que se titulaba “El hombre controlador del universo”. Y el edificio no desmerecía en nada el contenido. Simple, sin decoración excesiva, pero elegantísimo.
Y la lluvia seguía. Así que nos tomamos algo en el elegante Café del Palacio. Imagínate seis personas, vestidas como si fueran de acampada, entrando en el café de uno de los teatros más elegantes. Pues más o menos eso fue lo que vieron los que allí estaban.
Y la lluvia seguía. Así que, como no era cuestión de perder más el tiempo, nos olvidamos del mirador y enfilamos hacia el Zócalo. La impresión al entrar a la plaza debería ser espectacular, de no ser porque una carpa de plástico enorme con una exposición de dinosaurios dentro, me destrozó la bella estampa. Tras maldecir al que se le ocurrió la feliz idea, entramos en la Catedral. Cerrada casi en su totalidad para el culto, sólo pudimos ver parte de ella, lo mas cercano a la entrada. Ya de paso, como lo teníamos al lado, vimos lo poco que quedaba de la antigua Technotitlan, apenas unas ruinas del templo mayor y algún edificio mas. Y tras esto, a casita, que mañana espera un día duro de viaje hacia el siguiente punto.
20/06/2009 Comienza el viaje
19:20, GMT + 1, Algún lugar en medio del atlántico – ¡Y de que manera! Servidor y la autora de este blog, saltándonos la ley, y con la bendición de la Benemérita. Ante nuestra efusividad, se abrieron todas las puertas. La mejor despedida, sin duda.
Y tal y como empiezan las cosas, suelen seguir. No perdimos el vuelo a México de milagro. Entre la GRAN cola de acceso al control, la incompetencia del personal del aeropuerto y que me hicieron sacar hasta el último trasto de la mochila… lo raro fue que no despegasen sin nosotros. Frase para la historia, a las 10:00 AM en el Charles de Gaulle: “¿Embarcan a las 10:30? Todo el mundo aquí tiene ese problema, vuelvan a la cola” Ni caso le hicimos a ese amago de azafata, por suerte.
Tras una carrerita por la Terminal, embarcamos, y aquí estoy, con la tercera película a medias. Y recién merendado. En contra de lo que creía, la comida de avión puede llegar a estar buena. Hasta le hice una foto. Quedan 3 horas por delante aún, y el viaje no ha sido pesado. Aunque dormir, es poco menos que imposible. Con suerte, el jet lag no será un gran problema. Intentaré de nuevo echar una cabezadita.
18:00 GMT – 5, Acapulco – Pues sí, efectivamente, el viaje tenia que seguir movidito, tal y como empezó. Esto promete. Tras una primera aproximación para aterrizar, el piloto se dio cuenta a 100 metros de la pista de que, con la tormenta que estaba cayendo y sin neumáticos de lluvia, aquello no era seguro. Y encima íbamos en la reserva, así que… ¡¡A ACAPULCO!! Lástima que lo más cerca que estuvimos de la playa fue a 500 metros de altura… Y para remate de fiesta, una cubitera salió volando de la cocina, con gritito de azafata incluido. En fin, esperamos que esto despegue pronto…
21:30, GMT – 5: Acabamos de llegar a Casa Bedolla, después de nuestra escala en Acapulco y pasar por el enésimo control. Nos espera la cena: Pozole al estilo Jalisco y tortillas tostadas con crema de leche y queso, acompañadas de un refresco de manzana. Delicioso. Dimos una vuelta por el barrio, conocimos otra casa de la familia y a la cama, que hay que levantarse prontito.
En breve…
No cambien de canal. A partir de mañana, servidor tomará por unos días las riendas de este blog y publicará, por capítulos, el cuaderno de viaje del tour mexicano que realizó este verano. Sigan atentos a sus monitores…
Una de cambio de ministros
De alguna manera mi anterior post ya anticipaba semanas de silencio. La tesis es lo que tiene, me deja muy pocas neuronas…De hecho, ha convertido mi cerebro en un material fungible que se agota al ritmo de cada golpe de teclado. Además, para vuestra información, me he quitado la famosa muela del juicio y con ella he perdido un poquito más del escaso juicio que me quedaba. Por cierto, sí, sí, ha sido tan terrible como me imaginaba. Algún amigo ya me dijo que la metodología de la cirugía maxilofacial no había avanzado mucho desde los aztecas, aquellos sanguinarios pioneros, pues doy fe de ello. Como me la han quitado en el Marañón, no sé si, quizás pagando 200 lereles, me lo hubieran hecho con más cariño en una consulta privada…Imaginaos el cuadro, una enfermera, un médico tirándome de la muela y otro de la cabeza (NO, NO EXAGERO, ABSOLUTAMENTE VERÍDICO) y ocho puntos de sutura.
El caso es que, pese a padecer el lógico estrés postraumático, el sempiterno estrés tesinero (para mí ya es casi como una especie de fibromialgia) y las molestias postoperatorias, el cambio de gobierno no me ha dejado indiferente. Me ha preocupado mucho, muchísimo. Me ha alarmado extraordinariamente coincidir completamente con el inefable pescador de ríos revueltos, Pedro J., sobre la obscenidad zapateril del nombramiento de Ángeles González-Sinde como ministra de Cultura. ¿Qué opináis? Ver para creer.
Sinceramente César Antonio Molina no me despertaba tanto entusiasmo como a Pedro J. Me llama poderosamente la atención que Pedro J. desperdicie la ocasión para hacer un chascarrillo sobre Manolo Chaves, pero no tanto que se olvide de mencionar a Elena Salgado. Desde luego, la designación de esta última como ministra de Economía es lo único que no me hace abandonar toda esperanza.
“Sólo una persona inepta rinde siempre al máximo de sus posibilidades“. William Somerset Maugham

